lunes, 11 de diciembre de 2017

11/12/17

Hola

He vuelto. Porque supongo que siempre seremos los mismos, y siempre encontraremos maneras para escapar de ello.
No sé qué  hago aquí, creo que lo necesitaba.
Han pasado muchas cosas a mi alrededor, se han marchado muchas personas, y han aparecido otras que me han hecho evolucionar de una manera sorprendente. Me han hecho ser la mejor versión de mi misma, y sé que me lo debo tanto a mí como a ellos.
Pero ese es el problema, han pasado muchas cosas a mi alrededor, cosas para las que no estaba preparada, como siempre. Pues nunca lo estoy, y no sé si alguien lo está alguna vez, sí es así, le admiro.

A veces me duele el pecho tanto como antes, aunque esta vez es un dolor distinto. Es un dolor vacío, un dolor hueco que me sobrecoge por dentro.
Y miro atrás y me pregunto por qué he hecho todo lo que he hecho, y miro atrás y me pregunto cómo sería mi vida si... Sé que no vale la pena, sé que pensar en esto no lleva a ningún lado. Solo lleva a que ese dolor aumente. Pero en cierta medida me da igual. Porque el problema es eso, es todo lo que arrastro detrás. Cómo seguir adelante, cómo levantarme cada día sabiendo que nada realmente tiene sentido, por qué debería hacer cosas que no quiero, por qué debo ser una persona como todos ellos. Por qué no puedo ser yo.

Sé que busco maneras de escapar constantemente, pero es que debe de haber más. Debe de haber mucho más. Lo único que no quiero tener es una vida vacía como todos los demás, y lo tendré, pues no hay otro modo de vida.
Y busco maneras, maneras de inhibirme, de soñar, de imaginar, de dejar de pensar, de dejar de sentir, y me refugio allí. Allí, en ese rincón donde nada importa, y a la vez, nada duele.
Pero el mundo no puede ser esto. El mundo no se puede limitar a ese rincón, es mi mundo, no el vuestro.
Pero no encuentro las fuerzas de salir ahí fuera, no sé de dónde sacarlas.
Todo me pesa demasiado.