lunes, 31 de diciembre de 2012

Y es que; Cada año es una enfermedad con 365 síntomas.

Este año no ha sido uno de los mejores. Eso, sin duda. Empezó fatal, y ha terminado igual.  Ha sido un año duro. Y tampoco estaría mal decir que ha sido un año desperdiciado. Ha habido períodos de tiempos en el que mi vida se podía resumir fácilmente en 'Cama, sofá, cama' durante semanas. Ha sido un año sin ti. Si. Sobretodo eso. Han sido 365 días realmente largos, en los que no ha habido ni un solo día en el que no te hubiera recordado y me hubiese entristecido. Y, en verdad, tengo miedo. Tengo miedo de que te olvides de mi, o de olvidarme yo de ti. Tengo miedo a despertar un día y no recordar la profundidad de tus ojos, esa mirada intensa y negra, tengo miedo de olvidar como olías, pero sobretodo tengo miedo de olvidar el sonido de tu risa. Lo peor es que no se cuando te volveré a ver, ni sé si me aceptaras entonces.
Ha sido un año frío, sin sentido, agonizante. Casi podía sentir como me derrumbaba a medida que pasaban los meses. He mantenido todo el tiempo la esperanza de que 2013 sea mejor. Qué, realmente, lo dudo.
Este año he perdido a algunas personas, y he recuperado a otras. Me he dado cuenta de cuales son las personas que realmente están ahí cuando todo esta oscuro. Y he sentido lo que es despreciarte a ti misma, más que nunca. Me he enfrentado a la nostalgia, la tristeza, el enfado y la pérdida día tras día. Incluso a veces era tan doloroso que cuando el dolor desaparecía necesitaba sentirlo otra vez en mi pecho. Llamarme masoquista si queréis. Pero el dolor era la confirmación de que había vivido todo aquello, y que todo eso me había hecho mas fuerte. Y he cambiado. Mucho. Ya no soy la que era hace un año.

2012 me ha hecho más fuerte.



Gracias a todos mis seguidores. Por haber estado ahí durante todo este tiempo, este blog no tendría un año y medio si no fuera por vosotros. Gracias a los que comentáis y leéis mis entradas, de verdad, muchísimas gracias. Me animáis a seguir día tras día.
Y bueno, no me queda más que desearos un  Feliz año nuevo.
Os quiero.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Como un paréntesis entre tantas palabras.

'Demasiado cielo para tan pocas alas, demasiado tiempo a solas, demasiadas balas para esquivarlas todas. Demasiada oscuridad para moverte. Demasiada vida para echarla a suertes con la muerte'.
Nach, verbo.


Hoy quería hacer una entrada. Lo he intentado por lo menos 4 veces. Pero cada palabra que escribía era una palabra que borraba. No sabía como explicar lo que sentía.
Así que he decidido enseñaros esto que, creo, que en este momento refleja como me siento. 

viernes, 21 de diciembre de 2012

Tranquila, hoy la herida solo duele un poco más.

En ese momento, interiormente, gritaba.
Apreté los dientes, evitando que el grito que se me había quedado en la garganta ascendiera. Estaba harta. Abrí un cajón y me agache para esconder la cara  haciendo como si buscará algo de comida. Respiré. Ellos dos estaban allí de pie. Justo enfrente de mi. No los miraba. Pero los podía sentir. Hablaban. Sí. Pero yo ya había dejado de escucharlos. Hacía mucho tiempo. Porque estaba harta. Estaba harta de toda esa mierda. Cerré de un portazo el cajón y me desplomé en el sofá con un puñado de galletas en la mano. Aunque, recuerdo que en ese momento ni si quiera era consciente de lo que llevaba en la mano. Sentía tal impotencia dentro... Y es que por mucho que lo intentase nada iba a cambiar, siempre saldría perdiendo. No hay ni a habido ni un camino por el que pudiese mantener la esperanza de salir victoriosa. Ni aún sé porque sigo intentándolo. Hace tanto tiempo que sé que no va a dar resultado.
En ese momento capte una frase suelta de mi padre.
- Pero es que... ni si quiera lo intentas.
Exploté. Ni si quiera lo pensé. Las palabras salieron de mi boca sin ni si quiera poder ser capaz de detenerlas.
- ¿Qué intente el qué? Joder. ¿El qué? Por mucho que lo intente no dará resultado. ¿Vale? Deja de hacerme sentir como una grandísima mierda que no es capaz de intentar nada. Porque sabes que lo he intentado miles de veces. Pero no va a dar resultado. Nunca lo dará. ¡Es una enfermedad! ¿Entendéis esa palabra? ¿La entendéis? Yo no tengo la culpa de que esa maldita cosa me haya salido a mi entre no se cuántas personas. No tengo la culpa. Y lo peor de todo es que tendré que cargar con esa culpa en un futuro cuando vea que mis hijos pasan por lo mismo que yo. ¡Por mucho que me esfuerce, por mucho que me llevéis a todos esos sitios no podré hacer nada para evitar que se desarrolle! ¿Lo entendéis? No la controlo, no está en mis manos. Dejarme en paz. Joder.
Y así mismo, me marché corriendo. Como una maldita cobarde que huye de su propia suerte. Y creerme, realmente, quería hacerlo. Aunque es imposible. No se puede de huir de la realidad. Hubiese deseado poder gritar, y esta vez no me habría echado para atrás. Pero no podía. No podía. Porque había oído aquello que nunca quise escuchar. Y lo peor de todo es que había salido de mis labios. 
Cerré la puerta de mi habitación con los ojos anegados en lágrimas y me dejé deslizar hacia el suelo.
Lo último que recuerdo de ese momento es que por mi cabeza cruzó un único pensamiento.
 'Tranquila, hoy la herida solo duele un poco más. Mañana todo seguirá igual. Dolera exactamente igual que antes, y serás capaz de soportarla. Casi ni la sentirás, aunque siempre estará ahí. Siempre'.



domingo, 16 de diciembre de 2012

No quiero sentirlo.

Aspiro e inspiro. Observo como mi aliento en forma de vaho asciende en la oscuridad. Me abrazo a mi misma. Siento frío, pero eso me alivia. Miro a mi alrededor. No hay nada. Vacío. Como todo en mi interior. Que irónico es todo. Recuerdo cuando me paraba aquí a las tantas de la madrugada y respiraba intentando desenredar el nudo de mi garganta. O aspiraba profundamente para que aquello que me oprimía el pecho desapareciera. Sentía que un agujero negro perforaba mi pecho. Pero, en aquel entonces al menos sentía algo. Ahora no siento nada. Hay lágrimas en mis ojos, que emborronan las luces de la ciudad. Eso es lo único que sigue siendo igual, que ha permanecido aquí cuando el dolor que antes habitaba en mi desapareció. Me dejo resbalar por la pared hacia el suelo frío. Un escalofrío recorre mi espalda. Respiro hondo intentando en vano que aquel dolor vuelva. Pero me siento una inútil, un cero a la izquierda. Bueno, en realidad, no siento nada. Ese es el problema. No siento absolutamente nada. No siento dolor, ni tristeza, ni agonía, ni felicidad. Nada. Es como si me hubiesen quitado todo aquello que me llenaba. Y ahora en mi interior no hay nada. Es un vacío. Estoy vacía. Ni si quiera recuerdo cuando aquel dolor desapareció, cuando dejó de hacerme nudos en la garganta, o cuando dejó de oprimirme el pecho. Había luchado tanto contra él. Cada día de mi vida me levantaba con un motivo, derrotarlo. Hacer que desapareciera. Se convirtió en una rutina. Hasta que un día me levanté y había desaparecido. No quedaba nada de él. Pero se lo había llevado todo. Todo lo que había en mi, se lo había llevado en un simple suspiro. Y ahora, ahora lo echo de menos. Ahora no tengo ningún motivo por el que levantarme cada mañana. Ahora no siento nada. Soy como una piedra. La piedra con la que todos tropiezan. Estoy cansada de aguantar los golpes que los demás lanzan contra mi. Piensan que no me hacen daño. Pero si que lo hacen, la ausencia del dolor se llevó también mi coraza, aquella que usaba contra los golpes de los demás. Y ahora no tengo con que protegerme. Soy tan frágil. Y en realidad ya estoy rota. Haría lo que fuera para que aquel dolor regresará y me permitiera sentir algo.
Y es que antes, al menos, me levantaba cada día, parecía viva porque intentaba soportar aquel dolor. Pero ahora que ha desaparecido. Ya... ya no me queda nada.
Y quizás me he equivocado; si que siento algo, un vacío intenso que se apodera de mi por momentos y no... no quiero sentirlo.


viernes, 30 de noviembre de 2012

Sientes que no eres nada.

Hoy me he defraudado a mi misma. He vuelto a caer. He vuelto a fallar. Todo iba bien. Demasiado bien. Y cuando me sentía viva, el mundo entero se volvió a desmoronar. Casi pude sentir como sus pedazos caían sobre mi. Exteriormente casi no se nota. Intentas que no se note. Permaneces con la sonrisa en la cara, aunque ya no la sientes, y evitas por todos los medios las lágrimas.
Y vosotros pensáis que no duele. Y sí, si que duele. Duele. Es como si te partiesen en dos, como si fueras papel, fácil de romper. Es como si te cortasen las alas que te permitían sobrevolar el infierno. Es como si cayeras a un abismo. Te sientes la peor persona del mundo, la más insignificante. Te sientes pequeña en un mundo de grandes. Y lo peor de todo es que no puedes hacer nada para evitarlo. Lo peor es que ya estás acostumbrada. Sientes que cada latido del corazón se hace pesado, que duele como la sangre al palpitar detrás de un cardenal. Como si alguien te lo estuviera pellizcando dolorosamente. Sientes que una fuerza invisible te oprime el pecho y te corta la respiración. Te haces pequeña. Te vuelves invisible. Y te quedas allí, con un nudo en la garganta, sin saber que decir o que hacer. Te sientes una completa mierda. Como si no valieses para el mundo. Te sientes transparente y frágil. Sientes que no eres nada.



Y es en ese momento, justo en ese instante, en el que caes a un pozo sin fondo, el mismo de siempre.
Y sientes que esta vez es la definitiva, que jamás saldrás de allí, que es imposible.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Somos tan extraños.

Somos diminutos gigantes buscando un lugar en un mundo paralelo. Invadiendo lo que no es nuestro. Abriendo heridas similares a las que un día alguien nos provoco. Somos almas libres que intentan salvarse de su cruel condena. Somos un todo y un nada a la vez. Creemos que somos distintos a los que nos rodean, pero no, somos exactamente iguales. Le tenemos miedo a la muerte aun sabiendo que algún día nos encontrara. Somos miles de personas abandonadas intentando olvidar los fantasmas del pasado. Somos imbéciles que se ahogan en sus propias lágrimas, que beben para olvidar el dolor, y ríen para parecer felices. Somos tan gilipollas que solamente echamos de menos cuando ya no están, que solamente nos sentimos felices cuando lo tenemos todo, que lloramos a escondidas intentando hacernos los fuertes. Es un mundo ilógico en el que vivimos. Nos escondemos para hacer el amor, y la violencia se hace en plena calle. Nos perdemos entre botellas y tabernas abandonadas, maldiciendo nuestra suerte una y mil veces. Somos juguetes de la naturaleza aunque creamos lo contrario. Nos hacemos los valientes criticando la forma de ser de los demás, mientras que todos somos unos completos cobardes.
Me da gracia, lo importante que nos creemos, y lo insignificantes que somos todos para el universo entero. Que hay miles de cosas hay fuera que se merecen algo mejor que nosotros.
Porque...somos tan extraños.


jueves, 8 de noviembre de 2012

Lo siento.

Lo siento. De verdad que lo siento.
Sé que aunque diga esto, lo volveré a hacer mil veces más, pero tenía que decirlo.
Lo siento por todas esas veces que me enfade sin tener un motivo, solo por que ese día me había ido jodido. Lo siento, porqué se que desaparezco así, sin más, sin dejar rastro y sin avisar a nadie. Porque tenéis que aguantar mis defectos, porqué siempre tenéis que secar mis lágrimas con sonrisas que, en realidad, no son vuestras, son sonrisas forzadas, forzadas solamente para hacerme feliz a mi, aunque no me lo merezca.
Sé que he fallado, que hoy vuelvo a vivir mi vida solitaria. Sé que abandono en los peores momentos. Que la frase de 'en las buenas y en las malas' no va conmigo, porque solo estoy en las buenas. Sé que prometo cosas imposibles. Y que cuando me necesitas nunca estoy.
Y lo siento.
Os puedo prometer que en día de hoy no me siento feliz por ser quien soy. Que me odio a mi misma por ser así. Por ser una persona en la que no se puede confiar y que jamás confía  Por ser una persona tan egoísta, que no piensa en los demás. Por ser una persona que le da a todos una de cal y otra de arena. Por ser una persona que un día está y al otro ha desaparecido totalmente, como si nunca hubiera estado allí.
Lo siento, ¿vale?, he intentado mil veces cambiar lo que soy. Pero es imposible. Soy una persona impredecible. Porque, en verdad, si ahora mismo me dieras una oportunidad de marcharme lejos, me iría sin mirar hacía atrás ni una sola vez. Sin pensar en las personas que dejaría abandonadas. Sin pensar en todo lo que dejaría a mis espaldas. Sin pensar en el daño que podría causar a los que me quieren.
Me iría con la mente en blanco, con un corazón que no siente. Con la esperanza de emprender otra vida diferente. De empezar de cero.
Es tanto todo lo que he vivido, todo lo que he sentido, que todo lo que he experimentado me ha llevado hasta aquí, a ser quien soy ahora, me han echo ser así, por ellas soy la persona que soy. Pero sé que la mayoría del tiempo soy una carga de la que desearías deshacerte. Sé que soy difícil, que mis defectos en muchas ocasiones superan a mis virtudes.
Y que cuando me necesitas nunca estoy.
Y lo siento.
Siento ser así.


Me odio por ello. Pero no puedo hacer nada para remediarlo. Lo único que puedo hacer es pedir perdón y mantener la única esperanza que me queda; que me perdonéis por ser quién soy.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Tengo miedo.

(Podéis leer el texto con la música, ya que lo he escrito mientras la escuchaba, lo dejo a vuestra elección)
Happening- Olivia

¿Qué cual es el problema? Que tengo miedo. Tengo miedo de dejarme llevar, de volver a vivir.
Tengo miedo de ser feliz otra vez.
Me acostumbré a vivir con un agujero negro permanente en mi pecho, me acostumbré a respirar profundamente y no sentir ningún alivio. Me acostumbré a que los latidos de mi corazón doliesen, a sentir que eran punzadas, un eco insonoro de un lugar vacío en mi.
 Decidí que lo mejor era vivir con aquel dolor, para siempre. Me convencí de que jamás se iría. Me levantaba, comía, dormía... vivía como si todo fuera mecánico, como si fuera un robot programado para hacer todo aquello.
Solo sentía dolor.
Hasta que un día me desperté y no sentí nada. Allí donde antes todo era dolor, ya no había nada.
Y ahora tengo miedo. Tengo miedo de no sentir aquel agujero negro en mi pecho, tengo miedo de respirar y sentirme completa, tengo miedo a que mi corazón habite otra vez en mi pecho.
Porque sé que si los sentimientos vuelven hacía mi, volveré a caer. Porque sé que cuando esté empezando a ser feliz todo se volverá contra mi, por que siempre ocurre así. Y caeré al suelo, allí donde mis gritos son ahogados y nadie me tiende una mano.
Y me he esforzado tanto para salir de aquel infierno que tengo miedo de dejarme llevar y que el mundo entero se vuelva a derrumbar.
Porque tengo miedo de que si vuelvo a caer, quizás no tenga suficientes fuerzas para volver a ponerme en pie, otra vez.


miércoles, 24 de octubre de 2012

Necesito sentirlo todo otra vez.

Hoy la calle estaba vacía, era temprano, el cielo estaba encapotado por las nubes y se podía respirar el olor a lluvia. Hacía frío, un frío invernal, pero hoy quería sentir ese frío. Parecía que el mundo entero se había detenido para dejarme unos minutos a solas. Encendí mi móvil y me puse los cascos. Libreta en mano apuntando mis delirios y con rap en los oídos, salí sin tener un rumbo definido.
Estuve dando tumbos entre calles desiertas. Dejando esos momentos para derribar la pared que separa mi pasado de mi presente, dejando de resistirme a ellos, y permitiendo que todos los recuerdos del ayer volvieran a mi.
En ese momento me di cuenta de que hasta el sol pone las nubes como velo para estar solo.
Me vi corriendo, entre callejuelas que me aprendí de pequeña, con una sonrisa en la cara o con lágrimas en los ojos. Me vi asustada, perdida, apoyándome en las paredes para no caer, y también me vi feliz, riéndome por tontería mientras correteaba tranquila.
Necesitaba aquel momento, lo ansiaba, lo anhelaba. Me senté en aquel banco desgastado por los años, en el mismo lugar donde siempre me había sentado antes.
Estaba viviendo el típico momento en que sientes que todo te supera, en el que no puedes pensar en un mañana que no se torne de gris.
Cerré los ojos, respiré hondo dejando que el olor a humedad penetrara en mi cuerpo y que el frío me calara los huesos, cogí mi libreta y comencé a escribir:
"Miercoles 24, octubre.
Querido diario: Este mundo es tan frío. Te hace pasar por tantas cosas. Crea heridas en tu piel que jamás sanaran. Vacíos que jamás se llenaran. 
Porque a pesar de todos esos cuentos de la gente, esas mentiras absurdas de que cuando una persona se va el tiempo lo curará. No. No te dejes engañar tu también. Nadie llenará ese vacío que dejó al irse. Jamas nadie lo remplazará. Será otro agujero negro en tu alma, y esa persona jamás será olvidada solo cambiará de lugar en tu memoria. Son heridas que se abren al cabo de lo que a tu parecer son siglos y que, aún así, vuelven a sangrar como el primer día. Por eso nunca acostumbro hacer lo que hoy e echo. Jamás. 
Entre yo y mi pasado, hay una barrera que yo misma creé, que yo misma me prometí no traspasar o derrumbar.
Pero, como he aprendido a lo largo de todos estos años, las promesas se las lleva el viento. 
Pero hoy no me importa nada de eso, no me importa volver a abrir esas heridas y sentir como sangran en mi interior. No me importa hacer que esos vacíos vuelvan a ser dolorosos. 
Hoy nada de eso me importa.
Por que también aprendí que de todo se aprende. Y ese pasado, esas heridas, esos vacíos, todo, todo aquello forma parte de mi.
Hoy no me importa volver a sentir el frío en mi piel, porque ya no me resulta doloroso. No me importa estar sola, porque en verdad es lo que necesito. 
No me importa sentir que me derrumbo por aquellos recuerdos dolorosos, porque necesito sentir este dolor en mi pecho nuevamente, necesito sentir todo lo que sentí. 
Porque necesito saber que todo aquello fue real, que todas las heridas producidas fueron causadas por personas a las que quería  y que todos aquellos vacíos fueron por aquellas personas que un día me hicieron feliz y que conquistaron una parte de mi, y aunque ahora estén vacías, alguna vez fueron suyas.

Hoy me despido con un precioso verso de Xhelazz:
Cerrando los ojos se apaga el universo,
pequeño telón para escenario tan inmenso."

Tenéis que escucharla, aunque no os guste el rap, en serio, es preciosa, dice tantas verdades.

Lo dejaste todo atrás.

Sigo aquí. Siento que los pies se me han clavado al suelo. Llevo tanto tiempo esperando esto. Y ahora... ahora cuando por fin empiezo a sentirte cerca te marchas para siempre.
Y es que he estado tan solo a segundos, he estado tan cerca. Me he sentido tan libre cuando sentí tus labios sobre los míos. Tan lejos de este maldito mundo. Cuando abrí los ojos, y vi que los tuyos observaban los míos, de repente, no existió nada mas allá de nosotros. Me elevé a los cielos, sentía como nos alzábamos lejos de todo esto. Como dejaba atrás todo el pasado. Pero cuando volví a cerrar los ojos, separaste tus labios de los míos y me susurraste ese adiós al oído. Sentí que me rompía en tan solo unos segundos, sentí que todos los metros que había sobrevolado de repente me aplastaban, me asfixiaban.
Y es que aún me duele recordar lo cerca que estuviste y lo rápido que desapareciste.
Porque cuando alce la vista al cielo solo pude contemplar un día gris, un lugar de un color plateado por el efecto de la lluvia, ajeno a todo lo que ocurría en mi interior, pero lo último que divisé fue aquello que me anclo al suelo, que hace que aún esté aquí observando aquel lugar por el que vi tu figura desaparecer entre las sombras. Y es que fuiste tu lo último que vi, caminando sin volver la vista atrás.
Sin volver a mirar todo lo que dejabas atrás.

sábado, 13 de octubre de 2012

Huir de la realidad.

Se escabulle, se esconde del mundo en su habitación, a oscuras, vacía todas las estanterías y tira sus libros favoritos por toda la cama, saca el portátil para escuchar solos de guitarra o piano, silencia su móvil para no oír las llamadas o los mensajes, pone encima de la colcha un montón de películas y series ficticias donde todo termina en un final feliz, saca hojas en blanco y las coloca a un lado junto a su bolígrafo, y después se detiene a contemplar todo aquello.
Apaga la luz y cierra los ojos, se tumba en la cama alrededor de todo lo que le permitirá sobrevivir hasta que este bien, abraza la almohada y siente como las lágrimas surcan su cara en silencio, como una niña indefensa.
Intenta imaginarse un mundo bonito, feliz, con todas esas personas que siempre están ahí y que en ese momento siente que las está defraudando, que las está alejando de ella misma solo porque quiere estar sola.
Se siente tan egoísta, pero al fin y al cabo es lo que necesita.
Y el odio hacia ella misma la reconcome por dentro. Y es que entre esas cuatro paredes solo hay dos personas, dos personas que comparten un mismo corazón y un mismo recuerdo de todo lo vivido, esta aquella que le dice que puede; que puede y que va a seguir adelante y esta la otra; aquella que solo le muestra la realidad de la que intenta evadirse mientras le susurra 'la verdad duele' y que le impide seguir adelante.
Es una batalla entre ella misma y esas dos partes tan diferentes y tan iguales a la vez.
Es una batalla que solo ella misma podrá librar, una batalla en la que ella es la que decide a quien de esas dos partes hacer ganadora.



No os voy a negar que quizás soy una completa cobarde, porque... quizás si, quizás lo soy.
Una cobarde incapaz de luchar, una cobarde que huye aterrorizada cuando la realidad la supera.

jueves, 11 de octubre de 2012

¿Por qué?

Se mira al espejo, pero no mira su reflejo. Impotencia. Eso es lo que ve, lo que siente. Impotencia, sentir que no puedes hacer nada para cambiar lo que eres.
Te odias a ti misma por ser diferente. 
Son solo complejos lo que ronda por tu mente y esa pregunta: ¿Por qué?
¿Por qué no poder ser como todas las demás?
Y entonces en aquel momento recaes, miras tus débiles manos agarradas en el mármol mientras sientes las lágrimas surcando tus mejillas. Y el nudo en la garganta te aprieta, te ahoga, tragas saliva, o al menos, lo intentas.
Aprietas tan fuerte tus puños que te haces daño a ti misma, pero eso no te importa, es lo que necesitas.
Tu pecho te oprime, te ahoga, no te deja respirar, pero eso te da igual.
Gritas, das puñetazos, lloras.
Miles de lágrimas se deslizan por tu cara, ¿y ahora qué? ¿como seguir adelante en este momento? ¿como salir por esa puerta y sonreír cuando sabes que jamas podrás ser feliz como tu quieres?
¿Por qué coño tienes que ser diferente estéticamente?
Cierras los ojos, pero eso lo empeora todo. Solo ves miradas apenadas, se compadecen por ti. No. Te tapas los oídos pero eso no evita que escuches todo aquello porque aquellas voces están grabadas en tu cabeza.
Aquellos silencios que hablan mas que mil palabras, y sus frases:
- Todo saldrá bien, ya lo verás, ellos saben lo que hacen, estarás bien.
Tienes la extraña sensación de que aquello no te lo dicen a ti, si no, que se lo repiten a ellos mismos en un intento de aferrarse a la pequeña esperanza que les queda.
Te ves desde los ojos de los demás, harta, cansada, melancólica, diferente, apenada, sin vida.
Entonces te oyes a ti misma, recuerdas como rompes esa última esperanza.
- Decir lo que queráis, estoy harta, esto es una mierda, todo esto es una mierda. Dejarme en paz, joder.
Y en aquel momento recuerdas la mirada atormentada de tu madre que te perfora como si un agujero negro se abriera paso en tu pecho.
Abres los ojos, y ves a aquella chica impotente mirándote con aquellos ojos color chocolate en el espejo.
Te ahogas entre las lagrimas que surcan otra vez tu cara haciéndote revivir todo.

El nudo en la garganta se hace mas fuerte y no te permite respirar.
Y en aquel momento, todo te da igual, te da igual morirte en aquel preciso instante, te da igual que todo acabe allí. En aquel momento solo tu sabes lo que sientes, nadie se podría imaginar lo que es estar en tus zapatos ahora mismo, solo tu sabes el sufrimiento que hay sobre tus hombros.
Solo tu eres la consecuente del camino que vayas a elegir.

Queridas/os blogger:
Hoy ha sido un horroroso, por no decir espantoso día. Hoy todos mis temores se han vuelto hacia mi. Hoy he recordado todo el dolor que una vez sentí. 
Y no por esta entrada voy a rendirme, no, yo misma me prometo seguir adelante, 'sé fuerte' me repito.
Al menos por mi familia, por los que realmente son mis amigos, por saber lo que me deparará el futuro.
Por que por mucho que duela no me rendiré.
No os digo que no tenga bajones como hoy, por que estar de bajón es humano.
Y con esta entrada, quiero hacerme un hueco en todas aquellas personas que algún día se han sentido identificada, que algún día se sintieron la peor persona del mundo. 
Que quisieron desaparecer por ser como eran.
Que tontearon con la muerte. Que estuvieron tentados por la opción fácil.
Pero yo os digo, que la vida no es fácil, y que por tanto, jamás tenéis que optar por la opción fácil, que hay que luchar, luchar por seguir adelante, aunque no haya nadie ahí para ayudarte.



Os dejo está canción, una canción preciosa para animarte a seguir en momentos como estos.
Espero que os guste, y por favor, escucharla, vale la pena.
Un gran beso a todos.
"El sabor de no quererte" - JPelirrojo y Curricé

domingo, 7 de octubre de 2012

Vive.

¿Sabes lo que pasa?
Que la vida pasa mientras te haces esa pregunta. Los lugares se deterioran, los recuerdos se pierden, las personas que para ti eran todo son remplazadas por otras, el olor a café ya no llega, aquello que te producía escalofríos en la espalda ya no te hace sentir nada. La gente te apoya, te critica, te abandona, te necesita y te ayuda, aunque otras veces te hacen sentir como si tu existencia no tuviera importancia en este mundo. Lo que pasa es que lo que te parecían montañas enteras después de mucho tiempo son solo granos de arena, las huellas de tus pisadas por la playa se las lleva el agua, los besos acaban sabiendo amargos, la brisa cambia de dirección, las tormentas te corrompen por dentro, el sol te hace brillar en el momento mas oportuno, tus pesadillas vienen todas juntas de la mano con intención de saludarte y tus sueños mas locos se hacen realidad.
La vida es lo que pasa mientras estás aquí sin saber a donde ir.


No lo pienses, sal y disfruta, llora y sonríe, vive la vida sin prometer nada a nadie, sin esperar nada de nadie, se feliz sin tener que depender de nadie, porque esta vida es tuya, solamente tuya.
Y no te pares a pensar lo que haces, simplemente hazlo.
Ya habrá tiempo para arrepentirte.


lunes, 1 de octubre de 2012

Tú no lo sientes.

Y aquí vuelves, con tu cara de ángel, esa que siempre aparece cuando más la necesitas. Si no te conociera incluso llegaría a creerte como hice todas las otras veces.
Pero no, ya te descubrí.
He esperado esperanzada a que volvieras todas las veces que te marchaste. Te he cogido el teléfono cada vez que te parecía bien llamarme aún cuando sabía que tu no me lo cogerías. Te he perdonado cada vez que tus labios me susurraban 'lo siento'. He estado desperdiciando el tiempo cada vez que esperaba a que volvieras por esa puerta. Y se que cada vez que vuelves piensas que todo empezara de nuevo, que estaremos bien hasta que tu comiences tu estúpido juego. Pero esta vez no.
Me siento sola, traicionada por los demás, esos que siempre estaban de mi parte y que a tu regreso se han olvidado de todo el daño que has causado.
Y es que pareces tan inocente, podría creerte si no lo supiera.
Podría perdonarte si no me hubieras dejado sola tantas veces. Si no me hubieras empujado y me hubieras dejado ahí en el suelo, destrozada, podría llegar a confiar en ti ahora.
No hay nada por lo que pedir perdón o suplicar, porque nada de lo que digas puede hacerme cambiar.
Y puedes decirme que lo sientes, pero yo no te creeré, ya no. Tú no lo sientes. No quieras herirme más, por favor.
Y se que lo que yo diga aquí no te importa, sé que para ti no supone ningún problema que ya no vuelva a esperar nada de ti. Que te da igual si lo que sienta por ti ahora cambiará mañana, así que; vete, márchate lejos donde ya no puedas causar mas daño.


- Lo siento. - en ambas líneas se produjo un silencio- ¿Me necesitas?
- Si.
- ¿Me das otra oportunidad?
- No.
Y colgó, dando por terminada esa historia, pasando de página entre lágrimas y dispuesta a comenzar otra nueva página en su vida.

Tenéis que escuchar esta canción de Taylor Swift (sobretodo la traducción) sé que es antigua, pero es preciosa. Taylor Swift feat. Colbie Caillat - Breathe

viernes, 28 de septiembre de 2012

No eran cualquieras, estaban enamorados.

Observó los ojos de la chica anegados en lágrimas, mientras esta le dedicaba una sonrisa apesadumbrada, una sonrisa triste y forzada. Gimió y giró la cabeza, evitando mirarla, evitando contemplar en su cara el dolor que él le causaba. 
Pero ella cogió su cara entre sus débiles manos y se puso de puntillas para que sus ojos estuvieran a la misma altura.
Y en ese momento se dieron cuenta de que no era un mal día, de que aunque el cielo estuviera encapotado, era el primer día donde las lágrimas del cielo caían después de unos largos meses donde todo era azul celeste, era el primer día en el que el aroma a lluvia que tanto anhelaban impregnaba todo a su alrededor.
Era un día perfecto.
Era exactamente igual como la primera vez, los dos se miraron a los ojos, sabían lo que estaba viendo el otro: El día en el que esa bonita historia, su historia comenzaba fue exactamente igual que este. 
Y por lo que sabían ese era el final, resultaba irónico. 
Dos personas, cerca muy cerca él uno del otro, con sus labios casi rozándose, en una calle mojada como sus recuerdos, vacía como sus miradas, con el sonido de las gotas al chocar contra el suelo que iban al compás de sus latidos. Latidos que sonaban fuertes en sus pechos. Dos corazones desbocados intentando superar esos centímetros que los separaban.
Cualquiera de los dos podría a ver continuado con ello. 
Era un día perfecto para un nuevo comienzo. 
Una nueva oportunidad. 
Cualquiera podría a ver seguido el impulso de rozar con sus labios los del otro. 
Cualquiera  podría a ver hecho que los dos corazones anhelantes de tocarse hubieran cumplido su deseo.
Pero no eran cualquieras, estábamos enamorados, y el amor era ilógico, impredecible, y eso los diferenciaba del resto.
Así que dejaron pasar el momento.
Se alejaron. Se miraron anhelantes. Y con un último adiós, cada uno marcho por su camino, dejando atrás todo lo que quedaba allí en esa calle mojada bajo la mirada del cielo encapotado y el sonido de la lluvia al caer.



martes, 18 de septiembre de 2012

No soy fuerte aunque intenté parecerlo.

Soy una idiota. Una jodida idiota. Me caigo, me levanto y me vuelvo a caer. Es inevitable. Pero lo peor es que lo convierto todo en una diversión para los demás, que se ríen al verme caer una y otra vez por la misma y estúpida piedra. Cometo errores, y vuelvo a cometerlos otra vez. Es un callejón sin salida. Un pasillo sin fin. Un agujero negro infinito. Y yo no puedo continuar así. 
Soy una hipócrita. 
Una cría que intenta parecer normal en un mundo que ella siempre ha odiado.
Yo no soy como los demás. Y a veces, tengo miedo como todos vosotros. Miedo a lo que dirá la gente. Miedo a que me vuelvan a herir. Miedo a volver a caer al vacío. Miedo de no poder levantarme. Soy una persona, y tengo sentimientos. No soy ningún robot de la sociedad. 
Que os entre en la cabeza; No soy fuerte aunque intenté parecerlo. 
No. Soy débil. Me rompo con facilidad. Dime una palabra que me haga daño y puedes conseguir que lloré toda la noche hasta quedarme dormida. Haz revivir un recuerdo que tenía olvidado  y me romperás en pedazos sin que te des cuenta. Dime aquello que tanto me he estado ocultando a mi misma y me verás huir entre páginas de libros. 
Mírame a los ojos. Mira como me rompo en pedazos sin que te des cuenta, observa como lloro en silencio. Fíjate en que cuando sonrió la felicidad no me llega a los ojos.
Escucha las palabras que dijiste, fueron todas a mi cabeza. Escucha como resuenan en mis oídos. Como me hacen daño por mucho que intente evitarlo.
Rebobina, recuerda todo lo que me hiciste y observa como me fue desde entonces.
No soy una piedra. No soy una fría y dura piedra, aunque lo parezca. Solo intento vivir en este mundo de la única forma que sé. 
Solo intento protegerme a mi misma mientras intento proteger a los demás de mi.





jueves, 6 de septiembre de 2012

Por que no soy normal.

Y después de meses de soledad, meses donde el consuelo se había esfumado acompañado de la felicidad, meses donde lo único que hacía era llorar, gritar, sentirme insignificante, un estorbo para este gran mundo donde era fuerte hasta que cerraba la puerta de mi habitación y me derrumbaba allí mismo, apoyada en la pared, abrazándome la piernas como una niña pequeña, asustada, vulnerable, frágil, pidiendo a gritos desaparecer.
Pero valió la pena pasar por todo eso.
Ya no tengo miedo. Puedo salir ahí afuera y sonreír le a todo lo que se me ponga delante. Puedo dejarle claras las cosas a cualquier persona. Puedo hacer lo que quiera sin miedo al que dira la gente. Puedo reírme como si nunca hubiese sabido el significado que tiene la palabra llorar. Pero, no te estoy diciendo que ya no me hunda, no, no estoy hecha de piedra, estoy hecha de sentimientos, soy una persona, y como cualquier otra me derrumbo dejando que las lágrimas sean mi consuelo.
Pero he pasado por tantas cosas a lo largo de mi corta vida que ahora nada me sorprendería.
Y cada vez es mas difícil. Y cada vez soy mas fuerte.
No me preguntéis de donde saco las fuerzas, por que ni yo lo sé.
Lo importante es que hoy estoy aquí, respirando hondo, orgullosa de haber vivido lo que he vivido, sintiendome capaz de luchar sin derrarmar ni una lágrima delante de nadie. Sabiendo que mañana me voy a levantar feliz, sintiéndome mas fuerte que hoy aunque esta noche me vaya a mi habitación con una sonrisa forzada, y llore hasta quedarme dormida.
Es como cuando tras una gran tormenta salé el sol y con él el arco iris, como cuando sales corriendo hacia el balcón y respiras el aire fresco que deja la tormenta, llenándote los pulmones de una fresca libertad y te das cuenta de que el único rastro que dejo aquel momento son las húmedas pisadas en el suelo, que el tiempo borrará. Pero aquella sensación cuando sales al balcón nada la cambiará. Ni la borrara.
Pero que la tormenta haya dejado una huella allí no te hace daño, es más, te hace feliz, por que si aquella tormenta jamas hubiese llegado tu nunca hubieras podido descubrir, sentir, disfrutar de aquella paz, de aquel sentimiento de libertad al respirar y ver brillar el sol.
Y ahora todo esta mejor. Sabes que lo único que puedes hacer es disfrutar del momento. Por que quizás mañana vuelva a llover, o vuelva a haber tormenta.
Ahora, mas que nunca, se que nadie me puede hacer daño.
Por que después de meses de desesperada búsqueda me he vuelto a encontrar a mi misma. Pero algo cambió, incluso si rebobinamos y nos quedamos en silencio estoy segura de que se oiría el 'clic' que confirmó que una pieza encajó en mi interior, ahora soy mas fuerte.
Lo sé.
No soy una chica normal, no me siento normal. Nunca me sentí normal. 
Con tan solo 5 años sabía lo que era tener una hermana desquiciada que disfrutaba haciendo daño a los demás, y había visto llorar a mis padres mas que cualquier otra persona. Con tan solo 7 años experimente la sensación de que ser tía. Con 8 años descubrí tantas mentiras que sentí que mi vida entera era una falsa. Un gran mentira montada para mi. Con 9 años sentí lo que se sentía cuando no eras querida en ningún lugar Ni querida por nadie. Cuando te encerrabas en el baño a llorar sin nadie que te escuchara o te dijera "todo irá bien". Por que nadie te quería a su lado. Con 12 años sentí lo que se sentía cuando te alejaban de una de las personas mas querida de tu vida, sabedora de que aquella personita jamas podría envolver mi dedo en un puñito de los suyos. Y así podría continuar, sin ni si quiera detenerme en los detalles, como estoy haciendo ahora.
Nunca me sentí normal. Por que no soy normal. Y eso no me preocupa, por que si vuelvo a mirar hacia atrás, no volvería a cambiar nada de lo que he vivido, por que ahora todo aquello forma parte de mi, por que así era como tenía que suceder, y todo lo que he vivido me a convertido en la persona que soy.
Me ha echo fuerte, débil, luchadora, cabezota, optimista, pesimista.
Gracias a todo lo que he vivido soy la persona que está aquí ahora.
Y me siento feliz de ello.
* Nunca me sentí normal. Por que no soy normal, nunca lo fui *.




miércoles, 5 de septiembre de 2012

Ya no eres nada.

No puedo seguir viviendo así. No puedo salir de una habitación cuando tu entras. No puedo estallar y soltarte cualquier cosa que se me pasa por la cabeza sin pararme a pensarla. No puedo pasarme el día enfadada con todo el mundo por el simple echo de que estas a tan solo unos metros de mi. No puedo levantarme cada día y desayunar a tu lado como si nada hubiese pasado. No puedo reírme contigo. No puedo hablar contigo sin recordar todo el daño que has echo. No puedo volver a sonreírte cuando me sonríes. Ni puedo volver a ser tu hermana. No puedo hablar contigo de las cosas que hago por el día, por que, me das asco.
No puedo soportar a una persona así. No puedo tener a mi lado a una persona como tú. Estoy harta, de ti y de todas tus mentiras, de tus juegos sucios, y tu rencor. Estoy harta. De que cuando tu te vas yo me quede sin nada. Estoy cansada de jugar a este maldito juego.
No puedo más.
Ahora, yo misma renunció a volver a jugar a tu sucio juego. Me alejo de ti.. Es como si no existieras.
Por que, veras, jamas podre volver a reírme de tus chistes, jamas podre estar contigo, jamas podre volverte a hablar mirándote a los ojos.
De verdad, ¿no te has dado cuenta de que ni un beso, ni un abrazo ni una mirada te he lanzado desde que has llegado?.
No puedo. Me cansé. Ya no volverás a entrar en mi vida. Si quieres volver a ocupar un lugar en mi tendrás que aprender de tus errores y demostrarme que has cambiado. Yo no puedo continuar así. No puedo.
Tu para mi ya no eres nadie.
Nadie.
Solamente eres un vacío inexistente, un vacío que dejaste en mi pecho cuando te marchaste.
Y aunque hayas vuelto, las cosas ya no van a volver a ser como antes.
Me cansé de jugar a tu juego, de caer en tus trampas, de verte marchar mientras siento que algo me oprime el pecho, me cansé de verte volver cuando todo esta bien y tu recuerdo ya no me hace daño, me cansé de mirarte a los ojos y sentir un nudo en la garganta.
Para mi solamente eres un vacío inexistente.
No eres nada.


jueves, 23 de agosto de 2012

No me obliguéis a hacer como si nada haya pasado.

Ha vuelto.Y todo vuelve a ser como era antes.Como yo quise que siempre fuera.Pero yo  había vuelto a estar bien. Era feliz. Mis heridas habían sanado. El dolor en el pecho se había suavizado. Tu recuerdo estaba casi olvidado. Era feliz. Tu ausencia ya no me hacia daño, todo lo contrario.
Pero has vuelto. Y todos te han perdonado. 
Todos, menos yo.
Por que yo no puedo. No puedo perdonarte así como así, no después del daño que me has echo. Ya he aprendido de las otras veces, ya me se de memoria tus juegos y tus mentiras. Y yo no puedo hacer como si nada haya pasado. 
No puedo.
No me hagáis hacer esto. No volváis abrir las heridas que tanto han costado cicatrizar. No me obliguéis a convivir con ella.  A levantarme y verla sentada en la mesa, a ir a ver la televisión y verla, a pasear con la mirada ausente por el pasillo y encontrarla tan tranquila caminando hacia su habitación. 
No me obliguéis a hacer como si nada haya pasado.
Por que ha pasado.
Y yo no quiero seguir mintiéndome a mi misma como hacéis vosotros.
No quiero volver a confiar en ella. Para después verla marchar otra vez con su sonrisa triunfal.
No quiero volver a sentir todo el dolor que he sentido.
No quiero volver a vivir lo que he vivido.
No quiero sentir otra vez ese vacío en el pecho cuando ella se vuelva a marchar y se lleve todo a su paso.
Me había acostumbrado.
Yo era feliz sabiendo que jamas regresaría.
Y ahora que a vuelto. El dolor en el pecho se ha intensificado. Las canciones ya no me llegan. Y ni si quiera soy capaz de mirarle a la cara. Las sonrisas son forzadas. Y por la noche, cuando todo esta en silencio, yo sigo allí, apretando los dientes en un intento de no gritar, sintiendo como las lágrimas se deslizan por mi cara, abrazándome a la almohada como si mi vida dependiera de ello.
Sintiéndome la única persona que queda en este maldito planeta.




miércoles, 15 de agosto de 2012

Sí me quieres, me quieres con todos mis defectos.

Verás, yo no soy como un coche viejo que se puede reparar, jamas volveré a funcionar bien. Tendrás que aguantar mis lágrimas en silencio, ya que odio que me animen y me digan "todo irá bien". Tendrás que dejarme sola cuando te lo pida porque entonces lo necesitaré de verdad. Tendrás que aguantar mis cambios de humor. Tendrás que acompañarme cuando las risas y las sonrisas asomen por mi cara. Y cuando me mire al espejo tendrás que recordarme porque sigues a mi lado para que no vea mis complejos. Tendrás que recorrer el mundo de mi mano, parándonos en cada gasolinera para ayudarme a cumplir mi sueño. Tendrás que agarrarme de la mano fuerte y no dejarme caer cuando decida saltar. Tendrás que apreciar mis pequeños defectos. Tendrás que ser optimista cuando mi pesimismo se haga notar. Tendrás que darme ánimos sin que yo te lo pida cuando te des cuenta de que el mundo se me cae encima, porque sabes que por muy mal que esté jamas te lo pediré. Tienes que observarme y comprender mis actos para saber cuando estoy bien o cuando estoy mal, porque nunca te diré realmente cómo me siento. Tienes que saber de sobra que mi lista de prioridades es extraña, que prefiero ayudar antes a la gente que hacerme cargo de mis propios sentimientos. Tienes que prometerme que jamas me dejaras sola, aunque de una manera peculiar, porque sabes que odio las promesas. Tienes que mantener el equilibrio de mi vida cuando yo sea demasiado débil para hacerlo por mi misma. Tienes que hacerme cosquillas rápidamente en cuanto veas que mis sonrisas desaparecen y que mis ojos miran un vacío inexistente. Tendrás que soportar mis enfados tontos para después hacer las paces a besos. Porque si me quieres, me tendrás por toda la eternidad y para todo lo que quieras, pero solo si me quieres con todos y cada uno de mis defectos incluidos. 


Aquí os dejo un texto que encontré en Tumblr y me encantó, me siento tan identificada.
Y es que uno se empieza a cansar. De los amigos, de las promesas, del amor, de la vida. Y entonces es cuando uno se deja ir, y ya no espera 
nada.


Besos, os dejo mi Tumblr.

jueves, 9 de agosto de 2012

Todo esto me ha echo mas fuerte.

Y hoy a pesar de todo sigo aquí. Siendo fuerte. 
Recordando cada palabra que me dijiste, cada abrazo que me diste. Recordando esas tardes tontas en las que nos reíamos como gilipollas. Recordando esas noches jugando al Monopoli nosotras solas. Recordando esas noches de diciembre en las que nos reíamos mientras hablábamos con tu novio a las tantas de las noches. Recordando todos esos consejos que me diste. Recordando tu sonrisa en las noches tristes. Recordando esa sensación tan dura de ignorar que sentía cuando te veía llorar, era incapaz de no salir corriendo y abrazarte mientras cambiábamos el papel, y yo te susurraba "todo irá bien". 
Por que sigo aquí, recordando como todo se fue a la mierda. Como todo pasó delante de mis narices sin poder hacer nada. Por que sigo aquí sintiéndome impotente cuando recuerdo tus ojos negros. 
Y después de todos esos buenos recuerdos. 
Cuando cierro los ojos después de un largo día, como flashes que me desgarran el pecho, recuerdo todos los malos.
Aquellas discusiones, aquellos silencios incómodos, esos gritos en esa casa vacía. Aquellos "no tienes sentimientos, no tienes corazón". Aquellos intentos tuyos de suicidio. 
Suicidio.
Aquellas pesadillas que tenía cada noche y que recuerdo como si las estuviera viviendo.
Por que dejaste de ser mi hermana, después de eso te convertiste en lo que realmente eras "mi hermanastra". Por que quería, deseaba que no fueras nadie para mi.
Por que cada vez que cierro los ojos veo tu rostro. Y aunque intento alejarme de todos y cada uno de esas insignificantes fotos, canciones, sonrisas, comentarios, lugares que me recuerdan a ti. 
El dolor sigue aquí.
Desgarrándome el pecho.
Y te echo de menos.
Ojala nunca hubiera ocurrido nada de esto.
Ojala siguieras aquí, y todo fuera como en aquel invierno.
Desearía que el tiempo se hubiese detenido en aquel momento en el que me sonreías, me mirabas y me abrazabas y entonces, solo entonces entendía que todo estaba bien y que a tu lado jamás me iba a sentir mal.
Pero tu ya no estás.
Y aunque tu ausencia me devore por dentro sigo luchando, sigo siendo fuerte, poniendo sonrisas donde no las hay y reprimiendo lágrimas que aparecen en mis ojos en momentos inoportunos.
Y supongo que a pesar de todo, esto me ha echo mas fuerte.



 Cada lágrima derramada por ti me dio mas fuerzas para levantarme y seguir luchando.

lunes, 6 de agosto de 2012

Yo seguiré mi camino.

E intentas olvidar el pasado, o todo aquello que un día te hizo daño. Y entonces crees que ya esta todo olvidado, que puedes sonreír de verdad, y reír por que lo has dejado todo atrás. 
Pero nuestro subconsciente siempre nos traiciona. 
Y una palabra, un olor, una canción, una persona o un lugar característico te hace recordar todo lo que un día fue tu presente, todo por lo que un día luchaste y hubieses dado la vida por hacerlo parte de tu futuro. 
Creo que ya es hora de superar tu ausencia, de seguir adelante sin ti, sin el, sin ellos, sin vosotros. Creo que tu nunca perteneciste a mi ni yo a ti.
Sé que tu estas peor que yo, que todo esto es un gran tormento para ti. También lo es para mi. Me dijeron que se te ve mal, que viajaste a la costa, y que intentas trabajar. Creen que vuelves a estar en uno de esos líos tuyos. Yo, la verdad, es que no te voy a decir lo siento por que mentiría. No lo siento, me has echo demasiado daño durante muchos años para sentir lástima por ti. Creo que esto está terminado, que ya no puedo hacer nada para cambiar todo lo que ha pasado. Me has jodido el verano, eso esta claro. Pero creo que ya basta. Creo que ya es hora de superar todo el dolor. De salir adelante sin ti, sin el, sin ellos, sin vosotros. No voy a buscar la soledad, no voy a dejar de sonreír, ni voy a esforzarme por poner buena cara delante de la gente. No voy a encerrarme en mi habitación a esperar que las lágrimas cobren vida en mi cara. Ni voy a seguir pasándome las tardes viendo películas tristes, a oscuras comiendo chocolate. Por que me he cansado. Me he cansado de esa vida. Me he cansado de correr a tu habitación y aspirar el aroma de tu perfume, de mirar alrededor e imaginarte aquí a mi lado mientras siento como las lágrimas se deslizan silenciosas por mis mejillas. Por que me he cansado de evitar cualquier tema que me trajera recuerdos, por que me he cansado de evitar las fotos que me recordaban los momentos felices que pasé a tu lado, por que me he cansado de evitar escuchar las canciones que cantabas tú cuando yo te decía "Oh, vamos, por dios, esa ya está pasada de moda" y me echaba a reír al ver como te enfadabas. Por que me he cansado de hacer como si nunca hubieras existido. Por que en verdad, exististe, fuiste una persona demasiado importante en mi vida, estuviste a mi lado cuando nadie estaba, y me sacabas sonrisas cuando me derrumbaba. Pero ahora no estas. Y lo tengo que superar. No te garantizo que pueda superarlo, solo lo voy a intentar. A lo mejor dentro de dos semanas sigo igual, o aun mas hundida. Pero tengo demasiadas personas importantes en mi vida que están ahí siempre, y no voy a dejarlas de lado por que tu te hayas marchado. Por que aquellas personas me quieren de verdad, algo que tu no hacías. Por que voy a seguir adelante, y no lo voy ha hacer por ti, lo voy a hacer por ellos. No soy una cobarde, no voy a huir más, me niego a pasarme el resto de mis días huyendo de tu recuerdo. Por que me he cansado de huir de ti y de tu recuerdo. Que te vaya bien allí a donde quiera vayas.  
Yo seguiré mi camino, como tenia que haber echo desde el primer momento en el que decidiste alejarte de mi.







Siento todo este embrollo de palabras, hoy me he mudado a la casa de unas amigas. Si, jajajaja, me he mudado.
He juntado dos entradas que tenía por ahí olvidadas, y que me han gustado al leerlas.
Sé que el texto esta un poco lioso, intentaré arreglarlo, os dejo uno largo por que puede que no sepáis de mi hasta dentro de unos días.
Un beso enorme.
Os dejo mi tumblr que el otro día me lo hice, ya sabéis si os aburrís y eso, os metéis, no es gran cosa pero bueno.
Os quiero.




viernes, 3 de agosto de 2012

Y después, después ya no habrá nada.

Me siento ausente, vacía. Siento que ya no tengo vida. Mis mañanas se resumen en libros que intento leer para suavizar el dolor, y mis tardes, mis tardes son las peores. Se resumen en mi ventana, y en tres canciones que se repiten en mi subconscientes una y otra vez. 
Intento cantarlas, pero mi voz suena ahogada.
Nunca hablo, ahora el silencio me controla, ya que al abrir los labios se que mi voz se quebraría.
Mi corazón late con un profundo pesar, haciéndome sentir cada latido. Recordándome que el agujero negro permanece en mi pecho.
El nudo de la garganta se hace mas fuerte por momentos, a veces, incluso, llega a mi estomago, cerrándolo y haciendo que pierda el apetito.
Siempre estoy sola.
Mis padres rehuyen la casa para luchar contra los recuerdos.
Y yo siempre estoy mirando por la ventana, observo como mi vida pasa ante mis ojos, mientras espero a consumirme lentamente.
Con la esperanza a que llegue el momento en el que ya no duela.
Y después, después ya no habrá nada.




miércoles, 1 de agosto de 2012

Pesadillas.

Abrí los ojos. A mi alrededor todo estaba oscuro. Era un bosque. Pero eso no me importaba, había algo, en mi pecho, que me asustaba más que todo lo que me rodeaba. No sentía nada. Bueno, de alguna manera, sentía un gran vacío allí, donde pertenecía mi corazón. Sabía que el gran vacío, o agujero negro había remplazado a mi corazón. Sentía que ese agujero negro absorbía todo lo que un día fue mio. Me abracé fuertemente el pecho con mis brazos indefensos. Sentí un gran nudo en la garganta, y las lágrimas al borde de mis ojos, mojando mis pestañas. De mis labios salió un sordo sollozo. Empecé a correr, a huir de todos esos ojos que me observan el la oscuridad de la noche. A penas pude ver nada. Supongo que era una noche de Luna Nueva.
Tropecé y caí al frío suelo. Todo estaba negro como el carbón. Pero sentía que me observaban. Las lágrimas resbalaron por mis mejillas. A penas era consciente de eso. No sentía miedo de la oscuridad, sino del gran vacío que se abría paso en mi pecho. El dolor que se apoderaba de mis entrañas era tan fuerte que empecé a hiperventilar. Ni si quiera sabía que tenia que hacer, si inspirar o espirar.
Y en ese momento empezaron a sonar las voces. Por primera vez sentí miedo de verdad. Sentía millones de voces, pero no podía oír ninguna, eran como simples murmullos a mi alrededor.
Pero entonces, de repente, todas se callaron, y sonó una voz, clara, audible, que no reconocí. No se de donde procedía, pero la oía.
"Naciste sola, vivirás sola, y morirás sola".
Repitió eso, una y otra vez.
Hasta que de repente se calló. Sentí miedo, dolor, angustia. Pero seguí sintiendo más miedo por el vacío de mi pecho que por esas voces que volvían a murmurar cosas sin sentido. Intenté calmarme pero fue en vano. Todo se volvió silencioso. Intenté sentir los latidos de mi corazón, pero no los oía. Lo único que era capaz de oír era el pulso atronador que sonaba detrás de mis oídos.
Abracé mis débiles piernas con mis indefensos brazos, intentando parecer invisible. Sentí que algo se abrió paso en mi pecho, y ese gran vacío me volvía a torturar lentamente. Necesitaba gritar, pero no podía.
Entonces, escuché una respiración, cerca, muy cerca de mi.
Sentí como el pulso se me aceleró detrás de las orejas. Algo incomprensible, ya que era incapaz de escuchar los latidos de mi corazón.
Me apreté fuertemente las piernas y los brazos alrededor de mi pecho, intentando suavizar el dolor.
Deseaba gritar, gritar que me matasen antes de vivir un segundo mas con ese dolor y ese vacío en mi pecho. Pero era incapaz de separar los labios.
Agudice mis oídos, y me concentre en la respiración que se oía cerca de mi.
Y entonces, la sentí, justo al lado de mi, susurrándome al oído, y dijo despacio, muy despacio:
"Tú ya no eres nada".
Y entonces, deje de sentir, el miedo desapareció, deje de oír el pulso en mis oídos, y el vacío del pecho desapareció, para incrementar su fuerza una vez más. Por que reconocí esa voz, esa voz que había ignorado antes, por que me prohibía recordarla, por que no quería volver a escucharla, por que era mi mayor debilidad. Y después, eso fue lo único que pude sentir, el dolor, el gran vacío, el gran agujero negro que se abría paso en mi pecho.
Y su ausencia, la ausencia de la persona que tenía esa voz tan maravillosa, y que se había ido.
Sentí la necesidad de contestar, pero solamente por que esa voz era difícil de ignorar.
Era su voz.
Suspire, incapaz de moverme.
Abrí los labios, y susurré sin miedo.
"Lo sé, se que no soy nada".
Y en ese momento abrí los ojos, la luz ilumino mi cara. Pestañeé con fuerza, recordando que había vuelto a ser el mismo sueño que tenía todas las noches.
Me levante, y fui directa al baño, me eche agua fría en la cara, para que las lágrimas que resbalaban por mis mejillas se confundieran con el agua del grifo. Miré a aquella chica de ojeras al espejo, y no me reconocí a mi misma. No era yo.
Mis ojos eran los mismos, pero mi mirada era distinta.
Y al igual que en mis sueños, o mejor dicho, pesadillas, el gran vacío se abrió paso en mi pecho, remplazando el lugar de mi corazón igual que cada mañana.
Mire por última vez a la chica del espejo, y observe como sus labios se movían, pero no era mi voz la que oí, no era mi voz la que salía de mis labios, era su voz que volvían a repetir aquella frase que me atormentaba todos los días y ahora, también, todas las noches.
- Tú ya no eres nada.





jueves, 26 de julio de 2012

Ausencia es la palabra que gritan esas cuatro paredes.

Todo sigue igual a como lo dejaste cuando te marchaste. La habitación sigue intacta, como si aun estuvieras allí. Creo que nadie se a atrevido a atravesar la puerta desde que dijiste adiós. Creo que todos ignoran aquella habitación infectada de la soledad que remplazo tu lugar. Incluso yo lo hago, esa habitación ha dejado de existir en esta casa. Ahora solamente es un vacío, y cualquiera que entre a esa estancia siente el dolor que hay en ella. Pero tu ausencia esta donde quiera que mire. Y el perfume de tu esencia sigue coloreando esas cuatro paredes.
En días oscuros como este, cuando el recuerdo se abre paso en mi pecho huyo como una pequeña niña, y allí, sentada en esa cama donde tu antes pasabas las noches dejo correr mis lágrimas. Casi no noto tu ausencia cuando respiro el aroma de tu perfume que rodea esas paredes, te noto tan cerca cuando con las yemas de mis dedos acaricio las sabanas. Casi te puedo tocar, como si la distancia que ahora nos separa jamás hubiese importado.
Me intento hacer la fuerte, la dura, la que jamás llora ante todos. Me prohíbo a mi misma recordar. Rehuyo de todo lo que me recuerde a ti. Me tapo los oídos y empiezo a cantar cuando los demás vuelven a hablar de ti y de como te va. Y te insulto en la oscuridad con la esperanza de que eso sirva de algo. Pero no funciona. Te has ido. Y no quiero que regreses, de eso estoy segura. Ignore tus disculpas cuando me las ofrecías. Por que no las quiero. Te has llevaste todo contigo, y quiero recuperarlo yo misma, sin tu ayuda.
Pero aún así, te necesito. Cuando cierro los ojos tu rostro es lo único que veo. Parezco un fantasma asustado merodeando por pasillos. Mirando mas allá. Imaginándose una vida mejor.
Y todos los días a la misma hora, salgo y te busco entre las sombras. Pero me quedo allí, plantada, sin ni si quiera moverme. Y contemplo como el sol se pone. Como llega el crepúsculo. Como otro día pasa, como la noche llega. Y tu aún sigues sin aparecer.
Y entonces lo escucho todo. Escucho tus gritos enfadados. Y mis risas acompañados de tu sonrisa. Escucho tus chistes malos y siento tus abrazos apretándome fuertemente. Y tus consejos, como si estuvieras aquí, justo enfrente sacándome sonrisas cuando nadie mas puede.
La verdad, es que te echo de menos. No puedo evitar recordarte sin sentir como mis ojos se vuelven borrosos, y todo a mi alrededor se bifurca.
Es una forma muy dura de vivir: prohibiéndome recordar y aterrorizada por el olvido

Os dejo este texto, que verdaderamente me llego al alma. Me encantó. No es mío, ni si quiera se de quien es.
Pero que hermosas palabras son:

"Diferente, no rara. La tonta del cuento. La que se deja engañar por todo y por todos. La que sufre en silencio. Esa persona que posee una máscara para que el mundo no pueda hacerle daño. Para que esta sociedad de mierda no la hunda cada día más. Por muy hecha mierda que esté, intentaré sacarte una sonrisa. Guardaré mis problemas en una caja y tiraré la llave. Sonreiré y fingiré que estoy bien. Al fin y al cabo ¿no es lo que hacemos todos?".

miércoles, 25 de julio de 2012

Es como si me hubiese insensibilizado en todos los sentidos posibles.

Es extraño. Últimamente ya no siento nada. Parece que no esté ni en cuerpo ni en alma, quizás solamente en cuerpo. Es que es algo irreal. No siento dolor, ni felicidad, ni tristeza, ni alegría. Es como si me hubiese insensibilizado en todos los sentidos posibles. Como si ya no existiese nada capaz de revivirme. Es arduo explicarme. Es algo que con palabras no puedo expresar. 
Es como si mi alma hubiese dado por perdida la lucha antes ni si quiera de comenzar. Como si ya no me importase nada. Como si me hubiese rendido sin apenas luchar. 
Es una sensación horrible, pero ni si quiera me duele. 
Es como si hubiese caído desde una gran altura, y me hubiese quedado allí, rendida en el suelo, con las heridas abiertas, sangrando, pero el golpe que me dí fue tan fuerte que ni si quiera puedo notar el dolor. Y me quede ahí, tendida en el suelo, luchando por inspirar, espirar, por lo que fuera. Siento que he dado por vencida esta lucha, que ya no me importa levantarme, que me da igual seguir viviendo o morirme en ese mismo instante.
Cualquier cosa con tal de dejar de sentir esto. 

Haría cualquier cosa para dejar de sentir esta impotencia.
Con tal de sentir algo.
Aunque sea volver a sentir dolor.

jueves, 19 de julio de 2012

19.07.12

A veces me siento tan sola. Es como si el mundo entero dejase de existir bajo mi almohada. Como si hubiese juntado todos los pedazos de mi corazón a base de mucho coraje y tiempo, pero, así, de repente, todos se esparcen y desaparecen. Como si no pudiera soportar un golpe más. Como si fuera un débil y simple suspiro arrastrado por el viento. Me siento tan vulnerable ante los ojos de los demás. Soy tan hipersensible en la oscuridad de mi habitación. A veces pienso que no debería creer en nadie. Que no debería darle la mano a nadie. Ni confiar nunca más. Que así lo único que hago es dejar una puerta abierta para que otros dañen lo poco que me queda. Por que ya no tengo mas coraje para soportar todo esto. Por que deje de vivir, ahora solo intento sobrevivir. Por que a veces desearía echar a correr y no detenerme hasta que mis piernas me lo pidan. Por que a veces desearía desaparecer
No puedo.
No puedo volver a confiar en alguien.
Ya no quiero creer en nadia más.


El otro día leí esto en uno de mis libros, me costo encontrarle sentido, pero lo descifre, y me di cuenta de que tiene mucho significado.
A ver si vosotros lo entendéis.
Un beso.

El afecto personal es un lujo que sólo puedes permitirte una vez han sido eliminado tus enemigos Hasta ese momento, tus seres queridos se convierten en rehenes, minando tu coraje y corrompiendo tu juicio.
Orson Scott Card.

miércoles, 18 de julio de 2012

Por que aún a así, sigo aquí.

Por que han sido muchas las lágrimas derramadas por el camino y muchas las sonrisas malgastadas. Por que mi almohada me ha visto llorar a pleno pulmón, o simplemente a observado como hundía la cabeza entre mis piernas a la espera de desaparecer. Derrotada en el frío suelo de mi habitación. Por que han sido demasiados los momentos en los que he deseado desvanecerme, convertirme en nada, como un suspiro en el aire. Por que han sido mucho los momentos en el que estas cuatro paredes me han visto evadirme de la realidad entre libros, para distraer mis pensamientos. Por que han sido muchos los momentos en los que las páginas de los libros han temblado en mis manos mirando como derramaba aquellas lágrimas tan reprimidas. Por que han sido muchos abrazos los que he dado a mi almohada mientras intentaba encontrar sentido a mi vida. Pero, a pesar de todo, sigo aquí. No se como, ni si quiera lo comprendo. Pero siempre he sacado las fuerzas de algún lugar y he sonreído entre lágrimas yo sola. Por que, supongo, que eso es lo que me hace ser especial. Que a pesar de todo, pase lo que pase siempre me mantengo firme. Fuerte. A la espera de que la tormenta se desvanezca. Por que aunque no lo creáis han sido muchos los momentos en los que la esperanza me ha abandonado.
Pero aún así, y no sé como, sigo aquí, luchando por sonreír, por ser feliz.



Por que después del crepúsculo, llega la calma, y empieza un nuevo día acompañado de nuevas esperanzas.

martes, 17 de julio de 2012

A otro perro con ese hueso.

No. ¿Vale?. No. No vuelvas aquí haciendo como si fueras la victima. Pidiendo perdón por lo que has echo.
Has causado demasiado daño. Y todo el dolor que me has echo pasar ya no se puede remplazar con nada.
Que me da igual si te quieres suicidar, eso no esta en mis manos.
Que me da igual si hoy es tú cumpleaños, para mí, hoy no es ningún día especial, no, por que tu ya no eres nadie para mí.
No vuelvas por el camino del que marchaste pidiendo disculpas por doquier. Tuviste mucho tiempo para hacerlo, pero el orgullo te pudo. Ahora te jodes, y te apañas con lo que te toca.
Yo tenía dos opciones; o seguir adelante sin ti olvidando que alguna vez fuiste especial, o perdonarte. Y, me cansé de escoger siempre la última.
Jamás te diste cuenta de que tus mentiras, y tus gilipolleces eran como apuñaladas a mi corazón.
Creo que son ya como, ¿9 años? aguantando tus estupideces. Tus idas y venidas, aceptando tus disculpas cuando las pedías, perdonándote, y dándote segundas oportunidades.
Pero ya me cansé de este inútil juego, ya me cansé de que tu manejaras este estúpido circulo vicioso. 
Ahora soy yo quien esta al mando del juego, y he decidido seguir adelante sin ti, desterrandote de mi vida como tu hiciste de la tuya tantas veces, pero yo no me voy a echar para atrás.
Y lo vuelvo a repetir, hoy no es un día especial, hoy no es el maldito cumpleaños de nadie.
Por que tu ya no eres nadie.
Por que no voy a felicitarte cuando me has echo tanto daño.
Por que ni si quiera te voy a dar el honor de hacerte saber que me preocupo por ti.
Por que no lo hago.
Regresa por el camino del que marchaste.
Y si no quieres regresar, recuerda al menos, que tu para mi dejaste de ser importante.
Por que me cansé.
De todas formas y aunque sean pocos los buenos momentos, gracias por todos ellos.
Y,  felicidades.



domingo, 15 de julio de 2012

Sus besos.

- Eres tan bella - dijo, con esa sonrisa que detenía mi corazón, con su sonrisa.
Rodee su cuello con mis brazos, y apoye mi frente en la suya. Le eche un vistazo a sus ojos, eran azules, del azul mas precioso que jamas vi. Después cerré los ojos, y aspire su aroma, un aroma exquisito, ningún perfume era tan perfecto.
- Te amo- susurré despacio, casi sin abrir los labios.
Me rodeo la cintura con sus brazos y me apretó a su cuerpo.
Él era perfecto.
Era mío, llamarme egoísta si lo deseáis, pero era mío, y era lo único que necesitaba para vivir.
Aún permanecía con los ojos cerrados, pero pude sentir como acercaba sus dulces labios a los míos.
Me besó, su beso tenía una pizca de pasión, jamas me había besado así, sus labios acariciaron los míos suavemente, y su aliento me abrasó la garganta.
Me beso de tal manera que olvide hasta respirar.
Cuando su beso cesó, jadee en busca de aire. 
El sonrío, y se rió entre dientes.
Era tan perfecto.
- Eres mi vida. - susurró.
Me puse de puntillas inclinándome para volver a besarle.
Lo amaba tanto.

No me hubiera importado morir en aquel momento, no mientras sus labios rozasen los míos.




He estado esperando cien años pero esperaría un millón más por ti. Nada me preparó para el privilegio de ser...el privilegio de ser tuyo. 
Si solo hubiera sentido tu calor al tocarme, si solo hubiera visto como sonríes cuando te sonrojas, o como frunces los labios cuando te concentras lo suficiente, habría sabido por lo que he estado viviendo todo el tiempo. 
Por lo que he estado viviendo. 
Tu amor es mi vuelta de página, donde solo quedan las palabras mas dulces, cada beso es una línea cursiva, y cada roce es una frase de re definición. 
Nada me hace mas fuerte que tu frágil corazón.
Si solo hubiese sentido cómo se siente al ser tuyo, entonces hubiera sabido por lo que he estado viviendo todo el tiempo. 
Por lo que he estado viviendo.
Aunque estamos atados a la historia, tenemos que contarla. 
Cuando te vi, supe que la contaríamos bien con un suspiro.

Es esta canción, me he enamorado de su melodía, y no digamos de su letra. Es preciosa.
Turning page.

"Ninguna medida de tiempo contigo será suficiente, pero, empecemos con un para siempre".



viernes, 13 de julio de 2012

Lo necesitaba a él.

Mi humor había ascendido. Mi ánimo también. Estaba mejor. Le sonreía a todo lo que se me ponía delante. Hasta que, no se por que, me dio por ordenar y organizar la habitación. Una caja llena de fotos cayó desde alguna estantería. Todas se esparcieron a mi alrededor formando una gran espiral. Y me quede allí, quieta, perpleja, sin apartar la mirada de todas esas imágenes.
Mire a mi alrededor, estaba sola entre estas cuatro paredes. Las piernas me temblaron y me tambalee, caí rendida al suelo. Sin fuerzas, sin ganas. 
Las manos me temblaban. Y el nudo de la garganta apretaba fuertemente. Un doloroso y punzante agujero negro se abrió paso en mi pecho.
Donde antes había latido mi corazón.
Reviví cada imagen, eran flashes que pasaban por mis ojos a toda velocidad.
Una lágrima resbalo por mi cálida mejilla. Y cayó al suelo. Me quede allí, como una estatua. Observando todos esos momentos que había pasado a su lado.
Me levanté, imaginando que todo había sido una pesadilla. Salí corriendo a su habitación. Estaba vacía. Tal y como la había dejado. Entonces, corrí en su busca por toda la casa. 
No estaba.
Era como si nunca hubiese existido.
Cerré los ojos para evitar las lágrimas.
Pero fue en vano. 
Un torrente de lágrimas acariciaron mis mejillas sonrosadas. 
Y un grito desgarro mi garganta. 
- Vuelve - Grité.
Pero te habías marchado. 
Te lo habías llevado todo contigo.
¿Ahora que iba a hacer yo? ¿Sin ti?
Preferiría cualquier cosa antes de no estar a tu lado.
Dejé que esas preguntas se las llevara el viento.
Sentía miedo por conocer las respuestas.
Necesitaba tiempo.
Lo necesitaba a él.


Hola, estoy de buen humor esta mañana. Encontré la entrada en uno de esos borradores que dejas abandonado, y bueno, recordé el momento en que la escribí y me gusto como había quedado, así que la publique.
Y os preguntaréis, ¿eh, que le ha pasado al blog?. Si, como habréis podido observar se ha transformado jajajajaja.
Me había cansado del color negro, de tantos recuerdos, del dolor que el blog me trasmitía.
Necesitaba un poco de optimismo, y el blog me pedía a gritos un poco de vida.
Así que, bueno, ya habéis podido apreciar el cambio.
Espero que os guste como lo he dejado.
Un beso a todos.
Gracias por leerme.
Os quiero.

jueves, 12 de julio de 2012

Y sigues luchando, aunque ni si quiera imaginaras que te quedaran fuerzas.

Bien, os voy a "intentar" explicar como me siento cada día.
¿Nunca habéis sentido que os ahogáis, pero que aún así, no podéis hacer nada? Como si estuvierais prisioneros de algo mucho mas fuerte que vosotros.
Pues bien, así es como me siento yo, hora tras hora, minuto tras minuto.
Me estoy ahogando en mis propias palabras, intentando en vano encontrar un lado lógico a todas estas palabrerías que grita mi alma.
Pero sigo luchando, ni si quiera se de donde saco las fuerzas, pero sigo nadando contra corriente, haciéndome mas fuerte con cada golpe.
La sensación es horrorosa, ya no me siento el cuerpo, esta inquieto y naufragando entre las aguas.
Necesito respirar, lucho por respirar, pero ya no se ni en donde se encuentran mis pulmones.
Mis oídos inexistentes no oyen nada más que silencio, las palabras ya no me hacen daño, ya no lucho por ignorarlas, por que deje de escucharlas.
Y los ojos, casi no los siento, están completamente irritados, y no ven más allá de la densa profundidad.
Es un lugar oscuro, donde no hay nada, donde me siento insignificante, donde no soy nada.
Y lucho, lucho con todas mis fuerzas por salir a la superficie, ni si quiera oigo el latido de mi corazón en el pecho, creo que es un gran agujero vacío, pero eso no es suficiente para aliviar el dolor, por que, aún lo sigo sintiendo en algún lugar de mis entrañas.
Y de repente:
Lo oyes todo, y ves el sol brillar intensamente en el firmamento.
Coges una gran bocanada de aire y encuentras tus pulmones, y vuelves a oír a tu corazón, y vuelves a sentir tu cuerpo.
Parece que todo mejora, que por fin has encontrado el camino hacia la "felicidad".
Pero todo ocurre demasiado rápido.
Y cuando te quieres dar cuenta algo te empuja fuertemente para abajo.
Y vuelves a repetir la misma historia.
Con la esperanza de volver a respirar una vez más.
Y sigues luchando, aunque ni si quiera imaginabas que te quedaran fuerzas.



Ya no cuento ni las horas ni los minutos, cuento las putadas y el tiempo que queda para que acabe una y empiece otra.
Buenos días, tardes, o noches, o lo que quiera que sea.
Sigo viva, y eso es lo que importa.
Que al menos ya no parezco un zombie.
Que sigo intentando que parezca que estoy viva.
Que sigo luchando. 
Hoy os quería dejar un párrafo de mis libros favoritos:


"Bella, mi vida era como una noche sin luna antes de encontrarte, muy oscura, pero al menos había estrellas, puntos de luz y motivaciones. Y entonces tú cruzaste mi cielo como un meteoro. De pronto, se encendió todo, todo estuvo lleno de brillantez y belleza. Cuando tú te fuiste, cuando el meteoro desapareció por el horizonte, todo se volvió negro. No había cambiado nada, pero mis ojos habían quedado cegados por la luz. Ya no podía ver las estrellas. Y nada tenía sentido."

Luna Nueva. Pags 405-406


Gracias por leerme.
Os quiero.