viernes, 25 de mayo de 2012

Nunca supo darle las gracias.

(Podéis leer el texto con la música).



No podía mas. Estaba en otro mundo, en otro lugar. Se le caían las cosas al suelo, se olvidaba de lo que tenía que hacer, y en el trabajo le iba fatal. Su día se podía resumir en tres simples palabras: cama, manta y sofá. Se levantaba imaginando que todo era un sueño, pero después la realidad la golpeaba de frente. No, no era un sueño. Era su vida, su realidad. Su mierda de mundo. Su cama olía a sudor, miedo y antidepresivos.
Lloraba por las esquinas. No era por él, él solo le gritaba que comiera, que se alimentara, que dejara de llorar, y ella, su hija pequeña en cuanto la veía la abrazaba, intentaba sacarle una sonrisa, pero era imposible. Su cabeza estaba en otro sitio, su cabeza estaba en ella, en su hija mayor. Una locura de chica. Y cuantas cosas dejó atrás por ella. Y cuanto sufrió por todas esas miradas cuando tan solo tenía 14 años, hablaban mal de ella por que con tan solo esa edad caminaba de la mano de su hija, una niña de 2 años.
Su hija, por la que lucho, por la que lloro, por la que dejó de importarle todas esas miradas tan indeseadas, y todos esos comentarios tan dañinos de la gente. Y es que, en verdad, todo lo que paso ella en aquel momento no se lo desearía a nadie.
Pero su hija jamas supo darle las gracias, jamas. Con tan solo 8 años ya empezó a darle problemas. Y ella que había dejado hasta el instituto para cuidar a su hija, que había dejado atrás sus sueños incompletos. Ahora su hija se lo pagaba así. De esa manera. Causándole problemas, haciendo cosas que la llevarían directa a la cárcel, robando, metiéndose todo tipo de cosas en el cuerpo, viviendo una vida en la que su madre y su familia no existían. En la que lo único que importaba era su novio, la bebida, las drogas, las fiestas hasta las 10 de la mañana y sus amigos, y quizás su hijo. Era una persona tan desconocida, no podía creer que fuera su propia hija la que le hacía esto a ella y a todos los que la querían.
Y ella ya no podía mas con su vida, con toda su asquerosa vida. No hacia mas que repetir que se quería ir bien lejos, y no decirle a nadie donde iba. Vivir una nueva vida, y olvidar todo. Absolutamente todo. Y ser inmune a todo tipo de pensamientos. Ya no esperaba nada de nadie. Ya estaba harta de todo.
Ya no comía, ni si quiera se cuidaba. Entonces adelgazo. Estaba tan triste que sentía que se moría, incluso lo deseó.

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