jueves, 26 de julio de 2012

Ausencia es la palabra que gritan esas cuatro paredes.

Todo sigue igual a como lo dejaste cuando te marchaste. La habitación sigue intacta, como si aun estuvieras allí. Creo que nadie se a atrevido a atravesar la puerta desde que dijiste adiós. Creo que todos ignoran aquella habitación infectada de la soledad que remplazo tu lugar. Incluso yo lo hago, esa habitación ha dejado de existir en esta casa. Ahora solamente es un vacío, y cualquiera que entre a esa estancia siente el dolor que hay en ella. Pero tu ausencia esta donde quiera que mire. Y el perfume de tu esencia sigue coloreando esas cuatro paredes.
En días oscuros como este, cuando el recuerdo se abre paso en mi pecho huyo como una pequeña niña, y allí, sentada en esa cama donde tu antes pasabas las noches dejo correr mis lágrimas. Casi no noto tu ausencia cuando respiro el aroma de tu perfume que rodea esas paredes, te noto tan cerca cuando con las yemas de mis dedos acaricio las sabanas. Casi te puedo tocar, como si la distancia que ahora nos separa jamás hubiese importado.
Me intento hacer la fuerte, la dura, la que jamás llora ante todos. Me prohíbo a mi misma recordar. Rehuyo de todo lo que me recuerde a ti. Me tapo los oídos y empiezo a cantar cuando los demás vuelven a hablar de ti y de como te va. Y te insulto en la oscuridad con la esperanza de que eso sirva de algo. Pero no funciona. Te has ido. Y no quiero que regreses, de eso estoy segura. Ignore tus disculpas cuando me las ofrecías. Por que no las quiero. Te has llevaste todo contigo, y quiero recuperarlo yo misma, sin tu ayuda.
Pero aún así, te necesito. Cuando cierro los ojos tu rostro es lo único que veo. Parezco un fantasma asustado merodeando por pasillos. Mirando mas allá. Imaginándose una vida mejor.
Y todos los días a la misma hora, salgo y te busco entre las sombras. Pero me quedo allí, plantada, sin ni si quiera moverme. Y contemplo como el sol se pone. Como llega el crepúsculo. Como otro día pasa, como la noche llega. Y tu aún sigues sin aparecer.
Y entonces lo escucho todo. Escucho tus gritos enfadados. Y mis risas acompañados de tu sonrisa. Escucho tus chistes malos y siento tus abrazos apretándome fuertemente. Y tus consejos, como si estuvieras aquí, justo enfrente sacándome sonrisas cuando nadie mas puede.
La verdad, es que te echo de menos. No puedo evitar recordarte sin sentir como mis ojos se vuelven borrosos, y todo a mi alrededor se bifurca.
Es una forma muy dura de vivir: prohibiéndome recordar y aterrorizada por el olvido

Os dejo este texto, que verdaderamente me llego al alma. Me encantó. No es mío, ni si quiera se de quien es.
Pero que hermosas palabras son:

"Diferente, no rara. La tonta del cuento. La que se deja engañar por todo y por todos. La que sufre en silencio. Esa persona que posee una máscara para que el mundo no pueda hacerle daño. Para que esta sociedad de mierda no la hunda cada día más. Por muy hecha mierda que esté, intentaré sacarte una sonrisa. Guardaré mis problemas en una caja y tiraré la llave. Sonreiré y fingiré que estoy bien. Al fin y al cabo ¿no es lo que hacemos todos?".

2 comentarios:

  1. Princesita, un texto precioso!
    Piensa que es muy difícil olvidar a alguien que entró en tu vida pisando fuerte. A veces hay que recapacitar, y dar una segunda oportunidad. Otras veces, no vale la pena y simplemente hay que dejar el tiempo pasar.
    Espero que todo ande bien. Muchos besitos bonita:)

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    1. Lo sé, Carla, lo sé. Se hace muy duro, pero si es la única opción hay que aceptarla. De todas formas, se que todo pasara.
      Espero que tu también andes bien, un beso enorme(:
      A ver si hablamos un día de estos(:

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