jueves, 12 de julio de 2012

Y sigues luchando, aunque ni si quiera imaginaras que te quedaran fuerzas.

Bien, os voy a "intentar" explicar como me siento cada día.
¿Nunca habéis sentido que os ahogáis, pero que aún así, no podéis hacer nada? Como si estuvierais prisioneros de algo mucho mas fuerte que vosotros.
Pues bien, así es como me siento yo, hora tras hora, minuto tras minuto.
Me estoy ahogando en mis propias palabras, intentando en vano encontrar un lado lógico a todas estas palabrerías que grita mi alma.
Pero sigo luchando, ni si quiera se de donde saco las fuerzas, pero sigo nadando contra corriente, haciéndome mas fuerte con cada golpe.
La sensación es horrorosa, ya no me siento el cuerpo, esta inquieto y naufragando entre las aguas.
Necesito respirar, lucho por respirar, pero ya no se ni en donde se encuentran mis pulmones.
Mis oídos inexistentes no oyen nada más que silencio, las palabras ya no me hacen daño, ya no lucho por ignorarlas, por que deje de escucharlas.
Y los ojos, casi no los siento, están completamente irritados, y no ven más allá de la densa profundidad.
Es un lugar oscuro, donde no hay nada, donde me siento insignificante, donde no soy nada.
Y lucho, lucho con todas mis fuerzas por salir a la superficie, ni si quiera oigo el latido de mi corazón en el pecho, creo que es un gran agujero vacío, pero eso no es suficiente para aliviar el dolor, por que, aún lo sigo sintiendo en algún lugar de mis entrañas.
Y de repente:
Lo oyes todo, y ves el sol brillar intensamente en el firmamento.
Coges una gran bocanada de aire y encuentras tus pulmones, y vuelves a oír a tu corazón, y vuelves a sentir tu cuerpo.
Parece que todo mejora, que por fin has encontrado el camino hacia la "felicidad".
Pero todo ocurre demasiado rápido.
Y cuando te quieres dar cuenta algo te empuja fuertemente para abajo.
Y vuelves a repetir la misma historia.
Con la esperanza de volver a respirar una vez más.
Y sigues luchando, aunque ni si quiera imaginabas que te quedaran fuerzas.



Ya no cuento ni las horas ni los minutos, cuento las putadas y el tiempo que queda para que acabe una y empiece otra.
Buenos días, tardes, o noches, o lo que quiera que sea.
Sigo viva, y eso es lo que importa.
Que al menos ya no parezco un zombie.
Que sigo intentando que parezca que estoy viva.
Que sigo luchando. 
Hoy os quería dejar un párrafo de mis libros favoritos:


"Bella, mi vida era como una noche sin luna antes de encontrarte, muy oscura, pero al menos había estrellas, puntos de luz y motivaciones. Y entonces tú cruzaste mi cielo como un meteoro. De pronto, se encendió todo, todo estuvo lleno de brillantez y belleza. Cuando tú te fuiste, cuando el meteoro desapareció por el horizonte, todo se volvió negro. No había cambiado nada, pero mis ojos habían quedado cegados por la luz. Ya no podía ver las estrellas. Y nada tenía sentido."

Luna Nueva. Pags 405-406


Gracias por leerme.
Os quiero.

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