viernes, 30 de noviembre de 2012

Sientes que no eres nada.

Hoy me he defraudado a mi misma. He vuelto a caer. He vuelto a fallar. Todo iba bien. Demasiado bien. Y cuando me sentía viva, el mundo entero se volvió a desmoronar. Casi pude sentir como sus pedazos caían sobre mi. Exteriormente casi no se nota. Intentas que no se note. Permaneces con la sonrisa en la cara, aunque ya no la sientes, y evitas por todos los medios las lágrimas.
Y vosotros pensáis que no duele. Y sí, si que duele. Duele. Es como si te partiesen en dos, como si fueras papel, fácil de romper. Es como si te cortasen las alas que te permitían sobrevolar el infierno. Es como si cayeras a un abismo. Te sientes la peor persona del mundo, la más insignificante. Te sientes pequeña en un mundo de grandes. Y lo peor de todo es que no puedes hacer nada para evitarlo. Lo peor es que ya estás acostumbrada. Sientes que cada latido del corazón se hace pesado, que duele como la sangre al palpitar detrás de un cardenal. Como si alguien te lo estuviera pellizcando dolorosamente. Sientes que una fuerza invisible te oprime el pecho y te corta la respiración. Te haces pequeña. Te vuelves invisible. Y te quedas allí, con un nudo en la garganta, sin saber que decir o que hacer. Te sientes una completa mierda. Como si no valieses para el mundo. Te sientes transparente y frágil. Sientes que no eres nada.



Y es en ese momento, justo en ese instante, en el que caes a un pozo sin fondo, el mismo de siempre.
Y sientes que esta vez es la definitiva, que jamás saldrás de allí, que es imposible.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Somos tan extraños.

Somos diminutos gigantes buscando un lugar en un mundo paralelo. Invadiendo lo que no es nuestro. Abriendo heridas similares a las que un día alguien nos provoco. Somos almas libres que intentan salvarse de su cruel condena. Somos un todo y un nada a la vez. Creemos que somos distintos a los que nos rodean, pero no, somos exactamente iguales. Le tenemos miedo a la muerte aun sabiendo que algún día nos encontrara. Somos miles de personas abandonadas intentando olvidar los fantasmas del pasado. Somos imbéciles que se ahogan en sus propias lágrimas, que beben para olvidar el dolor, y ríen para parecer felices. Somos tan gilipollas que solamente echamos de menos cuando ya no están, que solamente nos sentimos felices cuando lo tenemos todo, que lloramos a escondidas intentando hacernos los fuertes. Es un mundo ilógico en el que vivimos. Nos escondemos para hacer el amor, y la violencia se hace en plena calle. Nos perdemos entre botellas y tabernas abandonadas, maldiciendo nuestra suerte una y mil veces. Somos juguetes de la naturaleza aunque creamos lo contrario. Nos hacemos los valientes criticando la forma de ser de los demás, mientras que todos somos unos completos cobardes.
Me da gracia, lo importante que nos creemos, y lo insignificantes que somos todos para el universo entero. Que hay miles de cosas hay fuera que se merecen algo mejor que nosotros.
Porque...somos tan extraños.


jueves, 8 de noviembre de 2012

Lo siento.

Lo siento. De verdad que lo siento.
Sé que aunque diga esto, lo volveré a hacer mil veces más, pero tenía que decirlo.
Lo siento por todas esas veces que me enfade sin tener un motivo, solo por que ese día me había ido jodido. Lo siento, porqué se que desaparezco así, sin más, sin dejar rastro y sin avisar a nadie. Porque tenéis que aguantar mis defectos, porqué siempre tenéis que secar mis lágrimas con sonrisas que, en realidad, no son vuestras, son sonrisas forzadas, forzadas solamente para hacerme feliz a mi, aunque no me lo merezca.
Sé que he fallado, que hoy vuelvo a vivir mi vida solitaria. Sé que abandono en los peores momentos. Que la frase de 'en las buenas y en las malas' no va conmigo, porque solo estoy en las buenas. Sé que prometo cosas imposibles. Y que cuando me necesitas nunca estoy.
Y lo siento.
Os puedo prometer que en día de hoy no me siento feliz por ser quien soy. Que me odio a mi misma por ser así. Por ser una persona en la que no se puede confiar y que jamás confía  Por ser una persona tan egoísta, que no piensa en los demás. Por ser una persona que le da a todos una de cal y otra de arena. Por ser una persona que un día está y al otro ha desaparecido totalmente, como si nunca hubiera estado allí.
Lo siento, ¿vale?, he intentado mil veces cambiar lo que soy. Pero es imposible. Soy una persona impredecible. Porque, en verdad, si ahora mismo me dieras una oportunidad de marcharme lejos, me iría sin mirar hacía atrás ni una sola vez. Sin pensar en las personas que dejaría abandonadas. Sin pensar en todo lo que dejaría a mis espaldas. Sin pensar en el daño que podría causar a los que me quieren.
Me iría con la mente en blanco, con un corazón que no siente. Con la esperanza de emprender otra vida diferente. De empezar de cero.
Es tanto todo lo que he vivido, todo lo que he sentido, que todo lo que he experimentado me ha llevado hasta aquí, a ser quien soy ahora, me han echo ser así, por ellas soy la persona que soy. Pero sé que la mayoría del tiempo soy una carga de la que desearías deshacerte. Sé que soy difícil, que mis defectos en muchas ocasiones superan a mis virtudes.
Y que cuando me necesitas nunca estoy.
Y lo siento.
Siento ser así.


Me odio por ello. Pero no puedo hacer nada para remediarlo. Lo único que puedo hacer es pedir perdón y mantener la única esperanza que me queda; que me perdonéis por ser quién soy.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Tengo miedo.

(Podéis leer el texto con la música, ya que lo he escrito mientras la escuchaba, lo dejo a vuestra elección)
Happening- Olivia

¿Qué cual es el problema? Que tengo miedo. Tengo miedo de dejarme llevar, de volver a vivir.
Tengo miedo de ser feliz otra vez.
Me acostumbré a vivir con un agujero negro permanente en mi pecho, me acostumbré a respirar profundamente y no sentir ningún alivio. Me acostumbré a que los latidos de mi corazón doliesen, a sentir que eran punzadas, un eco insonoro de un lugar vacío en mi.
 Decidí que lo mejor era vivir con aquel dolor, para siempre. Me convencí de que jamás se iría. Me levantaba, comía, dormía... vivía como si todo fuera mecánico, como si fuera un robot programado para hacer todo aquello.
Solo sentía dolor.
Hasta que un día me desperté y no sentí nada. Allí donde antes todo era dolor, ya no había nada.
Y ahora tengo miedo. Tengo miedo de no sentir aquel agujero negro en mi pecho, tengo miedo de respirar y sentirme completa, tengo miedo a que mi corazón habite otra vez en mi pecho.
Porque sé que si los sentimientos vuelven hacía mi, volveré a caer. Porque sé que cuando esté empezando a ser feliz todo se volverá contra mi, por que siempre ocurre así. Y caeré al suelo, allí donde mis gritos son ahogados y nadie me tiende una mano.
Y me he esforzado tanto para salir de aquel infierno que tengo miedo de dejarme llevar y que el mundo entero se vuelva a derrumbar.
Porque tengo miedo de que si vuelvo a caer, quizás no tenga suficientes fuerzas para volver a ponerme en pie, otra vez.