viernes, 24 de mayo de 2013

A nadie le importa.

Estoy atrapada en mi misma. Siempre lo he estado. Esperando a qué alguien llegue y me rescate. Pero eso nunca ocurrirá. Estoy cansada de gritar en vano desde dentro, esperando que alguien me escuché sollozar desde algún lugar lejano. Estoy harta de sentirme sola. De que cuándo necesite un abrazo nunca esté nadie ahí. Siento que me ahogo aunque el aire continué entrando a mis pulmones. Siento que me consumo. Día tras día. A veces, me cuesta imaginarme una vida distinta. A veces, siento que las paredes de mi habitación se me echan encima. Y cerrar los ojos tumbada bajo las mantas de la cama ya no calma el dolor. Y estoy cansada. Cansada de todo. Cada vez se hace más arduo esperar a que alguien se acerqué a preguntarme un simple '¿Estás bien?'. Y cada vez se me hace más insoportable estar sola. Porque cuando hay silencio oigo voces que me hacen daño. Voces que retumban en mi mente, y que con cada palabra abren heridas en mí muy difíciles de cerrar. Y la gente cree que estoy bien. Aunque, en el fondo, sé que a nadie le importa si estoy bien o si estoy demasiada ocupada reteniendo las lágrimas en los ojos como para contestar a esa pregunta.

 

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