martes, 18 de junio de 2013

Anhelan la bala, sólo si es otro el que aprieta el gatillo.

Era principios de enero. El frío era tan intenso que era inevitable que no te dolieran los huesos. Él salía a correr todas las mañanas, temprano, cuando todo era gris y no había nadie. Después de recorrer varios kilómetros, algo que a él le parecía normal, se sentaba en el mismo banco de siempre, frente al mismo bar concurrido de siempre. Recordaba que era lunes. Sí, ese lunes, cuándo se sentó en aquel banco una chica ocupaba el otro extremo. Era una chica extraña, y distante. Parecía que su mente estaba a miles de kilómetros de allí. Él se sentó a su lado. Nunca hablaban. Y, aunque ella siempre miraba hacia la misma dirección, hacia el bar, sin apartar la vista, él la observaba en silencio. Poco a poco aquello se fue haciendo rutina. Ella lo esperaba todas las mañanas en silencio, y él la contemplaba todo el tiempo. Aquella chica siempre iba con sudaderas anchas y oscuras, con pantalones vaqueros, oscuros y ajustados. Y así, llegó el buen tiempo. A él le sorprendió verla con las mismas sudaderas, apretando los puños con las manos. Pero nunca preguntó, nunca habló. Y ella tampoco lo hizo.
Un día, mientras él la observaba ella se apartó un mechón de la cara y se lo colocó detrás de la oreja. Fue entonces cuando el lo vio y todo encajó. En su muñeca había heridas, eran cicatrices, una tras otra. En ese mismo instante, ella giró la cabeza y le miró a los ojos. Jamás se había dado cuenta de aquel color chocolate de sus pupilas. Porque jamás ella había clavado la mirada en él. Y entonces, en el momento menos esperado ella empezó a hablar.

- ¿Sabes? Nada en mi vida duró demasiado tiempo para ser algo que importara para mi. Y por lo tanto, yo jamás fui nadie importante en la vida de alguien. No me juzgues por mis actos o por hacerme daño. Yo jamás fui nada para nadie, y jamás encontré a alguien que fuera ese 'todo' para mi. Eso es verdad, pero un día, alguien me hizo sentir viva y se marchó. Y esa fue mi manera de soportarlo, de sobrevivir a pesar de su ausencia. De vivir con miedo a no volver a significar nada para nadie, de que mi vida no tuviese sentido. Pero, todos, consciente o inconscientemente, buscamos a alguien que aún no hemos encontrado o que hemos perdido, yo no soy la única - se quedó varios segundos callada-. ¿Ves aquel hombre de allí? - señaló a un hombre sentado en una de las mesas del bar -. Se sienta ahí todos los jueves, los sábados y los lunes, pide exactamente lo mismo de siempre, dejando siempre la silla de enfrente vacío, y no deja que nadie la aparte, frente a un plato vacío. Espera a alguien. Y cuándo empieza a beber, se queda mirando el otro lado de la mesa, a la silla vacía, y tras varios tequilas reprime las lágrimas, hasta que ya no puede más y se marcha. Y... ¿a esa mujer, la ves? - levantó la barbilla señalando a una chica de la barra- se sienta ahí toda la mañana entera desde hace varias semanas, y justo a las 11 en punto un chico pasa por ahí y ella le sigue con la mirada. Una mirada que se consume con cada paso que él da hasta el otro extremo de la acera. - Se miró el reloj -. Son las 9, ¿ves a ese chico del quinto? Ahí está, fumándose su primer cigarrillo del día. Se asoma al balcón todos los días a las nueve, se queda varios minutos contemplando a la gente que pasa debajo de su ventana, esperando ver a a la persona indicada, esperando verla a ella. ¿No te das cuenta? Tras cada calada, sus ojos lo cuentan todo.
Respiró hondo.
- Y después... después estas tú. aquel chico que a las ocho menos cuarto se sienta en el mismo extremo del banco. Aquel chico que espera algo (y no sabe el qué) de la chica que se sienta a su lado. Y la contempla en silencio, esperando una señal que determine si es ella la adecuada, la persona a la que ha estado buscando toda su vida. Pero, ¿y si no lo es? Eso... no lo sabes, pero aún así sigues aquí. Porque sientes la necesidad de que alguien te necesite, de importarle a alguien. Y piensas que a aquella chica le importas, piensas que aquella chica te espera en silencio todas las mañanas. Estás solo, te sientes solo. Lo dicen tus ojos - hizo una pausa-. Te diré algo... Hay personas que mueren por una causa, y decimos que han realizado el supremo sacrificio. Los llamamos mártires, y jamás ponemos en duda su sinceridad. Sin embargo, muchos otros pasan la vida entera buscando algo - o a alguien - por lo que valga la pena morir, y eso es muy distinto. Esos son los solitarios y los desesperados, temerosos de que su vida no tenga sentido. Anhelan la bala, sólo si es otro el que aprieta el gatillo.

Se levantó y le miró.

- Yo ya tuve a ese alguien, lo busqué sin darme cuenta, tal y como haces tú... tal y como hacen todos. Y lo encontré. Por primera vez en toda mi vida dejé de ser yo contra el mundo, dejé de sentirme sola. Dejé de tener miedo porque mi vida careciera de sentido. Tuve una persona por la que morir, por la que valiese la pena vivir. Y entonces, él se marchó. Y yo me rompí. Las heridas fueron tan graves que empezaron a verse incluso desde el exterior. Y yo no soy como un coche que se pueda reparar, jamás funcionaré bien. Así que, entiende que esto lo hago por ti. Porque yo ya encontré a esa persona por la que supe que merecía la pena morir. Y me marcho ahora, porque estoy demasiado rota como para sentir que he vuelto a encontrar a alguien así. Para sentir que tengo una segunda oportunidad. Porque sé que si la tuviera, ya no sabría qué hacer o cómo actuar. Y por esto, sé que yo no soy la persona a la que tu buscas. Sé que jamás te haré sentir vivo. Y me marcho en este mismo instante, porque sé que tienes que seguir buscando, porque te mereces seguir buscando, y yo no soy quién para impedirlo.

Y entonces, se le cristalizó la mirada y se fue. Se marchó.





(Siento si el texto se os ha hecho muy largo, ese día estaba inspirada o algo y no podía parar de escribir.)

2 comentarios:

  1. Me ha encantado!!! felicidades!!

    A mi también me cuesta dejar de escribir muchas veces, cuando llega la inspiración debes dejarla fluir

    Te invito a que pases por mi blog

    http://corazonesdemazapan.blogspot.com.es/

    Un besito

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    1. Me alegro de que te haya gustado, en seguida estoy por tu blog :)

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