sábado, 27 de julio de 2013

¿Intentarlo o dejarlo? ¿Hundirme o permanecer en la superficie?

Odio estos bajones que me dan de vez en cuándo. Me recuerdan que aún me sigo odiando. Que soy un continuo fracaso. Que haga lo que haga siempre me equivocaré. Que no soy perfecta por mucho que me esfuerce en serlo. Y es cierto, lo estoy intentando. Estoy intentando seguir adelante. Pero que lo esté intentando no significa que vaya a lograrlo. Y duele, intentarlo duele. ¿Ser fuerte? A veces creo que no quiero. A veces creo que sería más fácil hundirme en aquella oscuridad qué, irónicamente, me ha mantenido a flote todo este tiempo atrás. Y sé que sería mil veces más sencillo que intentar permanecer en la superficie. Porque dicen que después de la tormenta llega el sol. ¿Pero y si yo no quiero ver ese maldito sol? ¿Y si quiero que esa tormenta sea eterna? A veces pienso que eso es lo que quiero. Pero es que ya no sé ni que es lo que quiero.  Y sé que está mal, que no debería rendirme a ratos y después continuar. Pero lo estoy intentando, y es muy complicado. Cuesta tomar decisiones. ¿Mantenerme a flote o hundirme? ¿Intentarlo o dejarlo? Y estoy harta de que todo el peso caiga sobre mi cuándo tomo la decisión equivocada. Porque mis decisiones nunca son acertadas. Y la gente no lo ve, pero estoy cansada. Cansada de sonreír, de luchar, de intentarlo. Estoy cansada de ser yo la jodida culpable de todo. Porque miré hacia atrás y me di cuenta de que la única culpable era yo. De que todo fue por mi culpa. Y estoy harta de seguir intentándolo sabiendo que tengo que arrastrar todo ese peso sobre mi espalda. Y es difícil no pensar en ese pozo sin fondo como lo que ha sido para mi todos estos meses, mi refugio y el único lugar al que huir. Es complicado sonreír con los ojos cuando siento tanto odio hacia mi misma. Y sé que no debería abandonarme a las lágrimas, a la rabia, al dolor. Pero es inevitable. Me quedo ausente, como si no estuviera ahí. Y realmente quiero pensar que no estoy, quiero olvidar que existo. Y es que en ocasiones, me despisto y muestro como realmente estoy por dentro. Muestro cuán difícil es esto. Cuán difícil es mantenerme en la superficie. Porque esa parte de mi, esa que me empuja a la oscuridad, se ha hecho tan fuerte que a veces pienso que no quiero intentarlo realmente.





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