jueves, 4 de julio de 2013

Ya no sé que me ocurre.

Sólo quiero que esto pare. Me siento tan vacía que duele. Y estoy cansada. Pero no es el típico cansancio. Estoy cansada de seguir. De continuar. Y aunque me obligue a avanzar... no quiero hacerlo. Porque tengo que admitirlo, me he rendido. Pero es que el dolor es insoportable. Y ya no puedo. No puedo hacer nada más. No dejo de luchar contra aquel monstruo que vive dentro de mi. Pero sé que en cualquier momento me negaré a seguir intentándolo. Dejaré de luchar. Y es que, me he dado cuenta de que cada vez que me caía y creía que me levantaba, en realidad, jamás me volvía a levantar. Sólo me hundía. Cada vez más. Y es ahora, cuándo miro hacia arriba y veo que mi única salida en este pozo sin fondo es aquel agujero por el que apenas entran rayos de luz. Simplemente... sé que la salida está ahí, pero sé que es inalcanzable y que no tengo fuerzas para intentar llegar a ella. Ahora puedo ver como la gente se asoma y me mira desde arriba. Se han dado cuenta de que estoy atrapada y no saben cómo ayudarme. Y lo que mas me jode es que no me importa. No me importa si jamás vuelvo a ver brillar el sol. Y eso me hace sentir peor conmigo misma. Pensé que era más fuerte que esto, pensé que jamás me rendiría, pero lo he hecho. Ahora, cada vez que salgo y veo que el sol brillar echo de menos el frío y la lluvia. Ahora, cada vez que mi pecho palpita duele tanto que desearía que no lo hiciera. Estoy harta de llorar sin motivos. De estallar a solas en mi habitación y sentir que puedo morir en ese mismo instante y no me importaría. De querer gritar y no poder. De sentir como si un agujero negro se estuviera abriendo dentro de mi pecho. Y, en realidad, os he mentido. En ocasiones, no me esfuerzo en poner resistencia a aquel monstruo. A entrado y salido tantas veces a su antojo que ya no sé distinguir cuando es él o cuándo soy yo quién está actuando. ¿Y sabes qué? Que no me importa. Nada de eso me importa. Y no lo entiendo. No entiendo que me está ocurriendo. Sólo pido que este vacío y este dolor cesen. Pero nadie puede ayudarme. Porque nadie sabe cómo ayudarme. Ni si quiera yo y estoy cansada de intentarlo.



4 comentarios:

  1. Muchísimas veces me he sentido como tu dices. Y ya más que el dolor es la desesperación de no saber qué pasa, por qué no puedes salir de ese pozo. Y esa desesperazión solo te hunde más y más. Es como que quieres gritar y dejar que el grito lo desintegre todo, como si sintiera que te va a explotar la cabeza, que ya no puedes pensar con claridad.
    Dios en serio, comprendo tan bien esa sensación...
    Un beso muy grande, y aunque no sirva de mucha ayuda, tal vez la mejor manera es olvidarlo todo sin buscar explicaciones, simplemente aceptar las cosas como vienen.

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    1. Me acabas de describir totalmente. Tienes razón, es muchísimo peor la desesperación. La desesperación de saber que la salida esta ahí en algún lugar pero que tu no puedes llegar a ella. Y si, muchas veces he querido gritar cuando todo esta en silencio, romper el silencio con mi grito. Porque ese silencio es torturador y sólo escuchas voces que te hacen daño.
      Agradezco mucho tu comentarios, ¡dios! ¡si eres una de mis blogger favoritas!
      Espero que pueda hacerlo; quedarme de brazos cruzados, aceptarlo y esperar a que todo pase.
      Un beso enorme.

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  3. Te entiendo profundamente y creo que podes encontrar algunas respuestas en mi blog. Espero poder ayudarte ♥ http://hippiepoia.blogspot.com.ar/2013/07/ahora-o-manana.html

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