domingo, 4 de agosto de 2013

Música.

Abro los ojos. La música me invade, viene de todas partes. El collar que se apoya en mi pecho rebota al compás de las palabras, de la melodía. Y cierro los ojos, aunque puedo sentir las luces a través de tus párpados. La gente canta. Tú también lo estás haciendo. Palabra por palabra, ni si quiera hace falta pensar en nada. Sí, eso es lo mejor, que solo siento la canción. Abro los ojos y por una vez no me siento sola rodeada de tanta gente. Por una vez, me siento bien, normal, cómo si perteneciera a ese lugar. Y eso es lo que tiene la música, que une a todas las personas. Que mientras todos cantan no existe ningún mal.
Porque en ese momento no existe nada más. Sólo mi garganta esforzándose en sonar alto, cada vez más. Y mis brazos, levantados al aire meciéndose al compás de los demás. En ese instante no pienso si te volveré a ver, si él se fue por mi culpa, no pienso en aquel vacío. En ese momento el dolor es invisible. En ese instante todo es posible.





Pues nada, que ayer estuve de concierto y me motivé así que... quería hacer la entrada, jajaja.
Un beso gigante.

2 comentarios:

  1. ¡Que envidia! hahahaha me han entrado ganas de ir de concierto. Esta semana voy a ir a bastantes, supongo, asi que me acordaré de este texto todas las noches^^
    Me encanta esa sensación.

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  2. Yo si que te tengo envidia, ¡vas a ir esta semana a unos cuantos! ¿no? Es bueno saber que recordarás este texto, un beso gigante y que te lo pases genial :D.

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