lunes, 12 de agosto de 2013

¿Qué importa?

Me duele el pecho y no entiendo el por qué. Tampoco necesito buscarlo porque ya no quiero encontrarlo. Me he cansado. Ya no sé lo que significan mis actos. No se a donde voy ni a donde quiero ir. Tampoco sé que veré si vuelvo a mirar hacia atrás. Y por eso, tengo miedo de regresar. Así que no lo haré, seguiré avanzando, todo lo que podía salir mal ha salido mal y sé que he tocado fondo. Así que sé que ahí fuera no me espera nada peor. O quizás si pero ¿a quién coño le importa? Siento que alguien intenta romperme el pecho con el puño y arrancarme el corazón. Tampoco me importaría demasiado que alguien hiciera tal cosa. Quizás incluso lo agradecería. Me siento mal conmigo misma, y ya no quiero ni imaginarme cual es el motivo, porque se esconde ahí, tras este odio hacia todo lo que toco. Y es que, todo lo que toco se rompe. Y estoy harta de ver cómo nada funciona conmigo. Es verdad, estoy hecha pedazos. Aunque con eso tampoco quería decir que haré algo para recogerlos. Porque no lo haré. Esos pedazos jamás volverán a encajar. Y no es que me vaya alterar, soy como un coche viejo que jamás volverá a funcionar. Soy consciente de ello. Algunas cosas se resuelven con el tiempo. A lo mejor ese coche, a lo largo del tiempo, será remplazado por otro. ¿Y qué más da que no vuelva a ser igual? Al menos funcionará. Quizás eso es lo que deba hacer yo, esperar. Respirar. Dejar de pensar. Quedarme quieta hasta que las cosas se resuelvan solas, y si no lo hacen, ¿qué importa?


1 comentario: