viernes, 13 de septiembre de 2013

Segunda carta.

Querido (des)conocido:

Bueno, aquí estoy de nuevo. Quería decirte otra vez que te echo de menos. He estado viendo tus últimas fotos, te veo tan feliz con aquellos rostros desconocidos para mi. Y me pregunto si eres realmente feliz. Y te admiro, porque supiste salir y vivir. Hiciste todo lo contrario a mi.
Recuerdo esas tardes, cuándo esas personas a las que ahora llamas 'amigos' no existían. Cuándo sólo eramos tu y yo, y nos pasábamos las tardes enteras riéndonos bajo el mismo árbol sentados en la tierra. Recuerdo cómo me hacías sonreír por el mínimo detalle, y me pregunto si alguien te hace sonreír a ti así ahora. Te vuelvo a decir que contigo fui feliz. No sé, repetirte eso es cómo pedir perdón por no habértelo dicho en aquellos momentos. Y me gustaría saber si tú también eras feliz a mi lado.
A veces me quedo mirando a la nada, preguntándome cuando empezó todo. Cuándo terminó. Realmente no lo sé ¿recuerdas tú cómo empezó todo? Eramos desconocidos, y a los dos días eramos inseparables. Y de repente, después de dos años, nos fuimos distanciando, ambos. Pasamos de hablar cada segundo a no hablar en meses. Y es que me resulta irónico que no te haya visto en todo el verano viviendo en el mismo pueblo. No sé quién falló a quién de los dos. Aunque probablemente fui yo, y sí es así, te pido perdón.
Pero aún así me alivia saber que estás bien. Que seguiste adelante. Me alegra saber que eres feliz ahora. Que hiciste una nueva vida mientras yo me quedaba atascada en la antigua.
Sé que nunca llegaras a leer esto. Y que aún si lo hicieras todo este montón de palabras no cambiarían nada. Pero es que hay días en los que me duele tanto. En los que te extraño tanto.
Y, sólo quería decirte que te echo de menos. Que me encantaría abrazarte de nuevo.
Con mucho cariño,
Tu mejor amiga.

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