miércoles, 11 de septiembre de 2013

Y la herida sangró un poco más.

Era de esperar que sucediera algo así. Ni si quiera sé cómo me pude hacer tantas ilusiones. Y eso que... sé de ante mano que mis ilusiones siempre acaban hechas pedazos. Pero aún así me dolió tanto. Ni si quiera podía mirarle. Ni si quiera sabía a donde dirigir la mirada, a donde mirar. Y él esperaba una respuesta. Una respuesta a una pregunta que... había dolido tanto. Me estaba desmoronando a pedazos ¿es que nadie se daba cuenta?
Me mordí el labio y eso me hizo más daño. Nunca podrían hacer nada para arreglar este desastre. Viniera aquí las veces que viniera, nunca lo conseguirían. No sé porque mi madre se empeñaba tanto en algo que nunca funcionaría. Las lágrimas me escocían en los ojos. Pestañeé y me crucé de brazos.
Respiré hondo y les miré a los ojos. Primero a mi madre, aunque a penas le sostuve la mirada. Transmitía tanta tristeza. Después dirigí mis ojos a él. 'No llores. No llores. Joder. No llores.' Me repetí interiormente mientras mantenía la mirada en sus ojos marrones. El paso del tiempo le había cambiado tanto como a mi. Arrugas nuevas marcaban su rostro y las canas eran perfectamente visibles. Parecía increíble que hubieran pasado ya 11 años desde la primera vez que entré por esa puerta.
- No... no es nada - mentí.
Quería decir que era todo. Que estaba cansada. Que jamás conseguiría nada de lo que tanto he ansiado. Que lo daba por perdido durante meses y que cada vez que volvía a allí me llenaba de ilusiones , y eso me jodía, porque siempre salía más vacía y dolorida. Quería gritar. Sí. Quería gritar y decirles que no aguantaba más. Mis pensamientos empezaron a ser asfixiantes, una tras de otro, cada vez dolían más. Se asustarían si fueran capaces de escucharlos. Quería echar a correr y perderme.
Él empezó a decir lo delicado que era todo tratándose de mi. Mi madre asentía con la cabeza. No quería ser participe de aquella conversación. Puse todo mi empeño en observar detrás de ellos a aquellos niños jugueteando y sonriendo. Sonriendo.
De repente, él levantó un brazo y lo apoyó en mi hombro. Me obligó a mirarle a los ojos. Supongo que los míos ya estarían rojos, o vidriosos.
- Sé lo difícil que es esto para ti. Es normal que te sientas así - dijo, cómo si realmente lo comprendiera.
Las lágrimas afloraron a la superficie de mis ojos. De repente, todo se emborronó. Me di la vuelta y empecé a andar antes de que nadie me viera llorar.
'No. No lo entiendes. Nadie sabe lo difícil que llega a ser esto. Nadie sabe lo acomplejada que me siento.'



Perdón por esta entrada tan sumamente depresiva y extraña. Es normal si no acabáis de comprendedla. Está escrita para mi.. Ya sabéis, la típica entrada que nadie termina de comprender realmente a excepción de ti misma.
Es algo muy personal que me sucede y bueno...
Ayer fue un día bastante malo, como habréis podido comprobar.

1 comentario:

  1. Hola! Me fascinan tus entradas, de verdad, me identifico muchísimo con ellas y además te expresas muy bien. Soy una gran admiradora tuya. Si no es mucha molestia te dejo aquí mi blog para que te pases, solo tiene una entradita ya que es nuevo: http://www.lavociferadoradesombras.blogspot.com.es/
    Muchas gracias por escribir como escribes. No cambies :)

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