jueves, 5 de diciembre de 2013

Al final fui yo quién se rompió.

Tus ojos tristes eran preciosos para mi. Tus ojeras oscuras, y tu cabello desordenado. Aquel que te caía por la espalda formando una cascada. Supongo que fui un tonto al enamorarme de la chica de los pedazos rotos. Aquellos pedazos que cortaban con tan solo tocarlos. Que dolían tanto que no podían ni ser mirados. Igual que dolía verte ausente, con el corazón encogido y el nudo apretando en la garganta. Ese nudo que fui incapaz de desenredarte. Tú siempre me decías que era un estúpido, por querer a alguien que estaba roto. Me decías que todo lo que tocabas se rompía y que tenías miedo de romperme. Pero a pesar de todo yo estuve ahí, calentando tus manos frías con las mías, sonriendo al ver cómo tu nariz enrojecía a pesar de las espesas bufandas que te ponías para protegerte del frío. A pesar de todo, quise volverte a unir, volver a unir tus pedazos, como un puzzle difícil de montar. Te enfadabas cuándo me pillabas mirándote con el ceño fruncido. Pero intentaba averiguar como funcionabas. Porque funcionabas distinta al resto, sonreías por cosas por las que nadie sonreía y estabas ausente la mayor parte del tiempo. Me decías que te preguntabas cómo una persona tan viva como yo podía estar con alguien como tú. Pero es que tu me hacías sentir vivo, todo el tiempo. Tu pelo, tu piel, tus ojos miel, todo en ti hacía que cada célula de mi cuerpo vibrara, y eso jamás había ocurrido antes. Pero tenías razón, era tan peligroso quererte, porque cortabas, porque tus pedazos rotos cortaban, y a pesar de que me lo advertiste miles de veces estaba tan empeñado en recomponerte que al final fui yo quién se rompió.



2 comentarios:

  1. DIOS. D-I-O-S. JODER, ESTO ES REALMENTE BUENO.
    Chica, sigue luchando, que vales mucho.

    Un abrazo (pese a los cristales).

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    1. Ay, tan poco es para tanto jajajajja.
      Gracias, un beso enorme.

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