sábado, 21 de diciembre de 2013

Corazón coraza.

Corazón coraza. Aquel que está hecho de inviernos y que nunca siente nada. Aquel que huye de los sentimientos, sobretodo de los intensos. De aquellos que te convierten en otra persona. De aquellos en los que necesitas a otra persona para sentirte completo. Ella siempre fue un corazón coraza. Porque a ella las mejillas no se le sonrojaban, ni los ojos le brillaban, ni sentía mariposas. Porque su corazón era como un invierno en Finlandia. Porque no sabía como comportarse con las personas. Como acercarse a las personas que la querían sin sentir la necesidad de huir. Porque no sabía cómo mirar a alguien a los ojos mientras le devolvían la mirada. Y tampoco como contemplar su reflejo en las pupilas de otro. No sabía caminar cogida de la mano. Ni cual era la manera correcta de dar un abrazo. O como dejar de estar a a defensiva y sentirse protegida. Pero a pesar de todo eso, él ha conseguido hacerse hueco. Hacerla mirar al suelo, para no sentir como le sostenía la mirada. O como se le enrojecían las mejillas mientras observa su reflejo en sus pupilas. Y odiaba que se le quedase mirando (¡como si ella no supiera que la observaba!) y que a consecuencia de ello sintiera mariposas en su estómago. Él le había hecho sentirse atraída por la opción de quedarse y no salir huyendo. Y le daba miedo, porque había conseguido convertir su invierno en primavera. Y destruir un poco su coraza.



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