viernes, 27 de diciembre de 2013

Dos mil trece.

Trescientos sesenta y un días desperdiciados. Y supongo que los cuatro que quedan también lo serán.
Doce meses echándote de menos, ocho sintiendo que ya nada sería lo mismo. Treinta días haciéndome daño con mis propios pensamientos, dejando salir a mis propios demonios y dejándome arrastrar por ellos y treinta días más arrepintiéndome de lo que había hecho. Veinte páginas quemadas de mi diario, convirtiendo en polvo quién antes era. Dos páginas nuevas a medio escribir porque ya no sabía quién era. Doce meses sintiéndome más sola que nunca. Doce meses sintiendo que todo lo que me había ocurrido era por mi culpa.
Este año ha sido un año catastrófico. Un año de abandono a mi misma. De odio. De sentimientos intensamente dolorosos a todo lo que formaba parte de mi. Ha sido un año en el que me he sentido completamente sola, por más que hubiera gente a mi lado. Un año en el que todo ha pesado tanto que no he podido con ello y me he caído la suelo. Y todavía sigo allí, y no sé si en algún momento conseguiré levantarme y seguir adelante.
Ha sido un año horrible, y cada año es aún más horrible.
Sólo le pido a dos mil catorce que sea la excepción, que sea especial, que sea diferente.
Que sea un año al que recordar con buena cara.


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