viernes, 6 de diciembre de 2013

La chica se movía al compás de la música, sus dedos se deslizaban sobre las teclas como si el piano fuera una parte de ella. Una extensión más de su cuerpo. Era una música lenta, melancólica y que transmitía dolor en cada una de sus notas. Pero ella solo sabía tocar esas melodías. Tenía las manos frías. Era pleno Diciembre y las teclas estaban congeladas. No se sentía los dedos, pero no podía parar de tocar. El vacío del pecho cada vez se hacía más intenso. Y el dolor profundizaba cada vez más con cada pentagrama. Su taza de café le esperaba a un lado, la cogía de vez en cuándo para calentarse las manos. Le gustaba el café un tanto amargo. Le gustaba aquel sabor que dejaba después de cada trago. Podía oler la ausencia en el aire, en la música, podía sentir el dolor, el anhelo. Con cada nota un recuerdo; una sonrisa, una lagrima, un abrazo, una despedida, un beso. Sentía que la vida se le escapaba y que la oscuridad la llamaba. Ese lugar lleno de desesperanza, ese lugar donde habitan los demonios que uno tiene en el interior. Se dejaba llevar como sus dedos por el teclado, estaba cansada de luchar. Se había cansado de luchar contra la corriente, ahora simplemente se dejaba llevar como los peces muertos. Y le gustaba, aunque sabía que estaba mal, le gustaba. Podía cerrar los ojos y olvidarse del mundo. Olvidarse de que tenía que avanzar, de que el paso del tiempo dolía como puñales. Podía quedarse vagando entre recuerdos. Así que vivía de eso. De las ojeras, de las noches desvelada, de cafés, de música y de recuerdos, sobre todo de recuerdos. Se había rendido, se había dejado arrastrar por sus demonios, por la oscuridad. Y le gustaba un poco. Pero claro, como una vez le contaron, hasta el infierno puede parecer cómodo una vez que te acostumbras.


2 comentarios:

  1. el texto me recuerda a Birdy, y de pronto llego a la ultima frase y ay *-* muero hahahhaa es una de mis frases preferidas de Oli >.<

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    1. Ay, en realidad fuiste tú quién me dejo la frase en un comentario, y me gusto tanto que ahora siempre la tengo presente.
      Un besazo enorme,

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