lunes, 9 de diciembre de 2013

Nadie nota nada.

Y otra vez esa risa tonta, esa sonrisa en tus labios. Esa sonrisa que tiene menos verdad que tu boca diciendo que todo estará bien. Y otra vez ese encogimiento de hombros, y esa mirada gacha, intentando no mostrar cuanto duele que te abran las heridas. Porque lo hacen, con cada mirada, con cada palabra. Y otra vez ponerte la máscara, fingir que todo está bien cuando nada lo está. Cuando estás hecha pedazos de tantos golpes, y tan rota que cortas. Cuando te levantas por las mañanas y tus propios pensamientos te insultan. Cuando te maquillas las ojeras para que parezca que estas viva. Que hay alguien ahí dentro que respira. Pero en realidad no hay nadie, la que antes había lleva desaparecida varios años, dejando un cuerpo sin vida por dentro pero que tiene que parecer vivo por fuera. Para que la gente se crea tus mentiras. Todas tus mentiras. Porque son tantas ya que incluso tu misma te las crees. Porque son tantas que no sabes cuanto más puedes aguantar. Porque has aprendido a mentir mirando a los ojos, a mostrar una cara feliz aunque te estés muriendo interiormente, a reírte como si nada te hubiera hecho llorar nunca, aunque llores todas las noches bajo edredones. Porque has perdonado tantas veces que se han acostumbrado a joderte. Porque has llorado tantas veces que ya no te importa una o dos lágrimas más. Porque has luchado tantas veces contra ti misma, y has perdido tantas veces, que ya estás cansada. Cansada de todo. Cansada de que nadie se de cuenta de cuánto duele todo. De cuanto duele levantarse cada día. Levantarse y vivir.


Os prometo que la próxima entrada será más 'bonita'.
Un beso.

3 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Jo, pues no debería parecertelo, identificarte con esta entrada es llevar una vida muy difícil y no sentirse bien contigo misma, y no se lo desearía a nadie.
      Un besazo, y gracias por leerme.

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