viernes, 31 de enero de 2014

Algunos no vivimos, existimos.

Quiero sincerarme, ya basta de escribir sobre ella pensando en mi. Ya basta. En realidad, la chica de todos esos textos que escribo soy yo. Y de verdad, me cuesta vivir. Si a esto se le puede llamar vivir. Cada día es una tortura. Me levanto con el pie derecho a propósito, pero siempre es la misma mierda. Por las noches no duermo, me paso las horas y las horas mirando el techo, y dando vueltas de un lado a otro en la cama. Y cada hora, miro el reloj y pienso en el miedo que me da que sea la hora, porque tengo que volver a vivir y no quiero. No quiero. Y me levanto con ojeras pesadas. Y ojo, las ojeras duelen. ¡Duelen tanto! A veces lloro sin saber por qué. No sé si estoy deprimida, o qué coño me esta pasando. Pero esto es una mierda. Mi vida es una mierda. Creo que simplemente, sobrevivo a mi día a día. Ya ni si quiera intento cambiar la rutina. Me dejo arrastrar por ella. Me dejo arrastrar por la vida. Como si fuese un pez muerto arrastrado por la corriente del río. Creo que sólo existo. Me planto en el instituto a las ocho y cuarto, pensando en salir, cargada de sonrisas falsas y mis ojeras maquilladas. Aguanto seis horas a unos completos subnormales que me pisotean con sus miradas y sus palabras. Y me mantengo callada y mostrando sonrisas falsas a los que realmente me quieren. Y me da lástima por ellos. El otro día, lloré en clase. Ya ves, ¡yo llorando en público! Y ni si quiera ahora sé por qué llore. Simplemente lloré. Dos o tres se dieron cuenta y me preguntaron que qué me pasaba. Agaché la cabeza y no conteste. Nunca respondo a esas preguntas tan habituales de esos subnormales. '¿Qué te pasa?, te noto cansada' '¿Qué te pasa? Te noto triste.' '¿Qué te pasa? ¿Anoche no dormiste bien?' ¡Por favor, dejadme! ¿No sé lo cuento ni a mi mejor amiga y creéis que os lo voy a contar a vosotros? Ingenuos. Además, ni yo misma sé que coño me ocurre. Y qué me lo preguntéis más veces no hará que lo sepa. Que asco de todo. Me gustaría parar el mundo y bajadme. Sentarme en un rincón y llorar.
Y es que, últimamente, suelo despertarme pensando que ese día es un día menos de mi vida, que cada vez se acerca más el fin, para aliviar mi dolor.

Necesitaba escribir todo esto, lo siento.

5 comentarios:

  1. :O describes exactamente el como me he sentido las ultimas semanas, yo solia ser una persona muy alegre positiva pero ahora simplemente siento que ya no puedo mas y mi unico recurso ha sido fingir q estoy bien xq no quiero que la gente me empieze a hacer preguntas q ni yo se como contestar... simplemente siento una tristeza inmensa q cada vez esta nublando mas mi ser .

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  2. Hola.

    Sé qué quizá esto no te ayude en absoluto porque es lo que suele ocurrir. Solemos pensar que nadie es capaz de saber lo que sentimos, que es muy sencillo decirlo pero no hacerlo. Y yo sé que es cierto. Y lo que te pasa, amiga mía, es la vida. Miras a los demás y los ves tan sencillos, tan felices, ahí, retozándose en su ignorancia y sintiéndose orgullosos de ello. Y lo sé, sé lo que es estar tumbada en la cama preguntándote si esto alguna vez cobrará sentido. Estoy segura de que escribo esto porque siempre te leo, te leo y me veo a mi, muy poco tiempo atrás, de echo, tan solo hace meses que dije basta.

    Hay algo que quiero compartir contigo. No sé si conocerás a Albert Camus, pero fue un novelista y filosofo francés, entre otras cosas, conocido por El mito se Sísifo. Éste, es un ensayo filosófico que, de algún modo, es una metáfora a la vida. Sísifo, según la mitología griega, enfureció a los dioses y fue condenado a perder la vista y a empujar una enorme piedra montaña arriba solo para que, al alcanzar la cima, esta cayera rodando de nuevo hasta el valle desde donde el condenado tendría que volver a subirla de nuevo y así de manera indefinida. La vida es eso, subir constantemente una enorme piedra que, cuanto más arriba estés, mayor parecerá su peso porque se sumarán más y más problemas que deberás afrontar. Y te fallarán las piernas, y la piedra rodará un trillón de veces por la ladera de la vida pero Camus filosofaba sobre el absurdo de la vida por algo más que un simple "la vida no tiene ningún sentido". Cuando estás en la cima, tienes unos minutos de descanso antes de que la piedra vuelva a caer.
    Esos minutos, Y, esos son los minutos por los que tú, yo y todos los aquí presentes vivimos. Eso, en la vida real son todas aquellas cosas que te hacen feliz. Si te hace feliz leer, hazlo. Si te hace feliz ver películas, hazlo. Si te hace más feliz estar sola que rodeada de gente que consideras que no te ofrecen nada, entonces, hazlo. Explota aquello que te haga feliz pues no hay nada más importante en este mundo que eso. Todo lo demás es secundario. Son los pequeños detalles los que hacen que la vida sea algo que merezca la pena experimentar y es que, si vives fijándote en los problemas, estos se harán cada vez más grandes y vuelvo a citar a un grande, nada más y nada menos que Neruda: "tus problemas, sin alimentarlos, morirán". Ese verso es de un poema que se llama "tú eres el resultado de ti mismo" y creo, que tú eres una de esas personas que, de verdad, necesita darse cuenta de que las ganas de vivir no van a aparecer frente a uno, de la nada, y que no va a presentarse nada en tu vida, si tú no haces nada más que dejarte llevar por la marea.

    La vida puede ser una cabrona, sí, pero también puedes hacerla tu sumisa. Si quieres ser comprendida, abre tus puertas a aquellos en los que confíes, parece que no, pero no te puedes ni imaginar la cantidad de gente que está pasando lo mismo que tú, en silencio. Las personas pueden ser lo peor del mundo, pero cuando tienes un amigo que sabe por lo que estás pasando, amiga mía, eso puede ser la puerta de salida de todo esto. Pero las puertas no se abren sin llaves y la llave eres tú.

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  3. Tiene que llegar el día en que tú también digas basta, en que decidas que no puedes seguir así y buscar ayuda o ser tu propio pilar. Seguramente estés sola porque consideras que los demás no te entienden y seguramente sea así pero es que tú ya estás muchos metros por encima de ellos. La tristeza envejece tu mente, tu cuerpo, tu alma. La tristeza deja unas heridas muy profundas pero con el tiempo te darás cuenta de que el dolor que causó esas heridas fue el mejor maestro que has podido tener jamás. El dolor es una forma de madurar, no la mejor, pero lo es. Y, de nuevo, con el tiempo, descubrirás a gente como tú, con tus mismos gustos, como tú. Con el tiempo aprenderás que no importa nada quien seas por fuera, porque tú eres muy grande por dentro, más de lo que te imaginas y más grande, quizá, que muchos de los que te rodean. Tú, por supuesto, ahora no lo ves. Pero lo verás.

    Cambia tu forma de ver la vida, deja de ser tan negativa. Puede parecerte un paso complicado, pero basta con decir todos los días "hoy, voy a intentar ser positiva". Y cuando te digan una mala noticia no caer directamente al suelo y ponerte en posición fetal para pensar durante el resto del día en esa mala noticia, no. Si las cosas se tuercen pues ya encontrarán la manera de ponerse derechas. Intenta ser positiva todos los días hasta que sea algo mecánico. Entonces, tendrás tus días malos, sí, pero, ¡y qué! Después de un día malo, o dos, vendrán más buenos, vendrán más momentos que podrás aprovechar. Deja de agachar la cabeza y explota al máximo lo que te gusta porque merece la pena. De verdad que merece la pena.

    Sé que quizá esto no sirva para nada y pienses que soy la típica que "no sabe nada". Yo he estado con depresión durante más de seis años, en silencio. Y sí, sé lo que es gritar en silencio. Por eso te leo y siento ganas de encontrarte y decirte que estoy aquí. Que todos estamos aquí.

    Así que, Y, corazón, abre los ojos, relaja los hombros y disfruta de las vistas.

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    1. He releído y releído tu comentario, porque es asombroso. Realmente increíble. Y bueno, me has dejado sin palabras.
      Pero sí, hay algo que quiero que sepas, y es que me has ayudado, aunque creas que no, lo has hecho. Porque tienes razón, tienes razón. Todo lo que has escrito tiene sentido. Y me has hecho darme cuenta de que algún día tendré que decir basta si quiero vivir, vivir de verdad. Y lo diré, te lo prometo. Algún día lo haré. Cuando me sienta lo bastante preparada pondré un punto y final a todo esto. Y aprenderé a sentirme viva. Porque tienes razón.
      Y sobre el filosofo Albert Camus, es un ensayo filosófico increíble.
      Que sepas que intentaré cambiar esta forma de vida poco a poco.
      Eres increíble, y muchísimas, muchísimas gracias.

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  4. Espero que las cosas se mejoren para ti, y jo, que no te sientas así, un beso enorme.
    Gracias por comentar.

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