viernes, 7 de febrero de 2014

Nosotros mismos.

A veces, una ola demoledora entra a nuestras vidas. Llevándose consigo todo lo que nos hace sentir vivos. A veces, todo se vuelve monótono. Y vivimos sin vivir. Existimos sin sentir. Nos dejamos arrastrar por la ola, esa que arrasa y que se lleva a su paso todo lo que nos hace ser nosotros mismos. Y nos quedamos ahí, parados, viendo como todo el mundo echa a correr desesperados, y nosotros, nosotros, nos quedamos ahí observando, mirando como la ola se aproxima. Como el ambiente cambia y todo se convierte en ruinas. En como nosotros nos convertimos en ruinas. En pedazos rotos. Y esperamos a que alguien nos una, a que alguien se aproxime y nos tienda una mano pero, ¿y si nadie lo hace? ¿Seguimos ahí? Rotos en pedazos, con los huesos calados, y nuestras voces ahogadas. Nos quedamos esperando a ese alguien que según nosotros nos armará pedazo a pedazo. Pero yo, entre muchos, he sido una de las que se ha dado cuenta de que nadie vendrá a unirnos. Que nadie se plantará frente a nosotros y nos tenderá la mano. Que somos nosotros mismos los que tendremos que aprender a valerse por sí mismos. Los que, por mucho que duela, tendrán que encajar los pedazos, aunque llores sangre escarlata mientras lo hagas, y somos nosotros mismos los que tenemos que levantarnos y observar la ruina en la que todo se ha convertido. El dolor y la pobreza que ha dejado la ola a su paso. Y somos nosotros mismos los que tendremos que levantar esas ruinas, tal y como lo hemos hecho con nosotros. Somos nosotros mismos los que tendremos que construir un lugar nuevo, con nuevos motivos que nos hagan sentir vivos.





Esta entrada se la dedico al Anónimo que comentó en mi anterior entrada.
Porque me ha hecho darme cuenta de que algún día tendré que decir basta. 
Y, aunque no sé si será mañana, o dentro de unas semanas, o meses.
Sé que cuándo me sienta lo bastante preparada tendré que seguir adelante por mi misma.
Gracias.

1 comentario:

  1. No puedo expresar lo que he sentido al leer esta entrada, Y. No tengo palabras, de verdad que no las tengo. Las palabras no tienen significado suficiente para expresarlo. Me siento tan feliz de haber causado un impacto en ti, feliz de verdad.

    Creo que lo mejor que ha podido darte la vida es esa habilidad para usar las palabras, tu pluma tiene magia, no la desaprobeches haciendo de ella tóxico para ti. Escribe, deahógate, eres grande haciéndolo. Y algún día serás aún más grande.

    Te dejo una frase de uno de los autores, para mi, más talentosos de la historia; Oscar Wilde: «Todos estamos en las alcantarillas, pero algunos miramos las estrellas».

    Sé feliz.

    ResponderEliminar