sábado, 26 de abril de 2014

No voy a abandonarte.

Todo estaba sumergido en un profundo silencio. La miré mientras dormía. Su pecho ascendía y descendía lentamente. Tenía una mano sobre mi almohada, cómo si estuviera buscándome aún en sus sueños. Sus ojos, tras los párpados, se movían de un lado a otro rápidamente. A veces gemía de dolor, o torcía la boca. Incluso a veces, decía mi nombre entre susurros. Dirigí la mano hasta su cara y le coloqué el pelo tras la oreja, ella volvió a llamarme, casi sin aliento. Cogí su mano y se la apreté 'estoy aquí' susurré. De repente, despertó. Se enderezó repentinamente e inspiro aire profundamente. Como hacen en las películas cuando despiertan de una pesadilla. Se giró, desesperadamente, buscándome con la mirada. Cuando me vio, las fracciones de la cara se le relajaron, suspiró y me abrazó. Ambos nos tumbamos sobre la cama, ella se recostó sobre mi pecho, y yo mientras le acariciaba el pelo y le besaba la frente. Levantó la cabeza y me miró, y empezó a llorar. Le sequé las lágrimas, una tras de otra con los pulgares, con su cara entre mis manos. Ella me seguía observando incluso con los ojos empañados.
- No... no... quiero... - tartamudeó.
- Shhhh - le puse mi dedo índice sobre sus labios.- No te preocupes.
Le cogí la cara entre las manos de nuevo, y la acerqué a mi, le miré fijamente a los ojos.
- Te quiero- susurré.- Y no voy a marcharme, no voy a abandonarte.

2 comentarios:

  1. Leer esto hace que se te ericen los pelos y se te encoja el alma, ais

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  2. Buenas, te leo desde hace bastante y en cada entrada logras sacarme una sensación distinta. Me gustaría demostrarte mi admiración en este pequeño comentario.
    No cambies tu manera de escribir porque vales mucho.
    ¡Un saludo! Si me quieres leer;
    http://lavociferadoradesombras.blogspot.com.es/

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