viernes, 6 de junio de 2014

El tiempo pasa, y las personas con él.

La vida pasa muy deprisa, a veces pienso, que me he saltado varias señales de stop, pero, me detengo mientras veo cómo el tiempo pasa sin pausa y me doy cuenta de que nunca hubo una. De que el mundo no se para por nadie, ni por nada.
Y he dejado atrás a personas que necesitaba, y ahora no puedo volver a por ellas. Y las he abandonado con orgullo, sin mirar hacia atrás, sin una despedida, sin un adiós, sin tan si quiera un 'hasta luego'. Y ahora, todo ese peso cae sobre mi, sobre mis hombros, cansados y desgastados. Sobre mi espalda, que ha soportado tanto dolor que ya no sabe como mantenerse derecha.
Lo cierto, es que, a veces, me paro a pensar en cómo aquellas personas me alegraban los días, me hacían reír, me soportaban, me secaban las lágrimas. Y ahora, ahora somos dos desconocidos.
He dejado a mucha gente atrás por el camino, y odio hacerlo, pero es algo que todos debemos hacer, para vivir, para seguir adelante.
Porque, el paso del tiempo no se detiene. Y, cuando tomas la decisión de dejar atrás a alguien, tienes que aceptar que solo quedaran recuerdos.
Recuerdos de sus ojos, de su sonrisa, de sus chistes malos, de sus tonterías.
Pero, ese pasado jamás volverá a ser presente, y si vuelve a serlo, no lo será igual que antes, no lo será con la misma intensidad.
Y, aunque creas que todo el peso recae sobre ti, no es cierto. Y eso es lo que me mantiene viviendo. El creer, y, aunque no estoy segura, decidme a mi misma 'tú no tienes toda la culpa'.
Porque si esa persona hubiera querido seguir en tu vida, seguiría.
Porque sí, el tiempo pasa, pero abandonarse el uno al otro, depende de ambos.
Puede que yo te dejará marchar, sin mirar hacia atrás, pero también sabes que te tendí la mano mientras caminaba hacia adelante en tantas ocasiones que perdí la cuenta, y tu nunca la cogiste.
Yo hice todo lo que pude, por no olvidarnos, por no convertirnos en desconocidos después de todo lo vivido, pero tú no hiciste nada, te quedaste con los brazos cruzados mientras veías como me alejaba, como miraba hacia atrás una y otra vez hasta que dejé de hacerlo. Y eso, saber que yo hice todo lo que pude para que tu siguieras a mi lado, es lo que evita que me caiga a pedazos.

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