jueves, 19 de junio de 2014

La niña que se odiaba a sí misma.

La niña se abraza a su madre, y le dice 'Mamá, ¿tú me quieres?' su madre la levanta y la abraza, 'pues claro que te quiero'. La niña se queda en silencio y cuando esta apunto de susurrar 'mentira' mira a su madre a los ojos y le hace una seña para que la deje en el suelo. La niña le da un beso en la mejilla y corre al aseo. Allí en el aseo, abre el grifo del agua y mira como su reflejo llora en silencio. Lágrimas saladas caen por sus mejillas, y días tristes se ven en su mirada. La niña se lava la cara, abre mucho los ojos y se echa gotas de agua, había descubierto que si se echaba gotitas de agua que caían de la punta de sus dedos al ojo no se le quedaban rojos, y nadie se fijaba en que había llorado.
'Nadie te quiere' le susurra al espejo. Y cierra de un portazo el aseo, su madre baja, asustada y cuando ella la ve le dice 'Mamá, no quiero quedarme sola' su madre la mira, preocupada y se dice a sí misma 'qué le pasará a mi hija'. La niña niega con la cabeza y dice 'Mamá, no quiero ser quién soy'. Su madre la vuelve a mirar con el ceño fruncido '¿por qué dices eso?' La niña corre hacia su habitación y pega otro portazo, su madre toca al rato la puerta pero ella se hace la dormida y su madre se marcha. Ella le da golpes a la almohada y ahoga sus gritos en ella. Ahora no sabrá cómo explicarle todo lo que ha dicho a su madre, no quería preocuparla, pero ni si quiera sirve para eso. No sirve para nada, todo le sale mal. La niña apaga la luz y se mete debajo de la cama, había encontrado el único lugar en el que se sentía a salvo, y era allí, junto a los monstruos. Ella también era una especie de monstruo, o al menos así se veía a sí misma. Se metía debajo de la cama cuando sentía que se hacía pequeña y el mundo era tan grande que asfixiaba, o cuando discutía con su madre, eso siempre funcionaba, se quedaba una hora metida debajo de la cama con la mejilla apoyada en el frío suelo, oyendo como su madre hablaba sola por toda la casa enfadada, y cuando se callaba salía y era como si nunca hubiera pasado nada. Ojala meterse debajo de la cama siempre solucionara las cosas. Pero no era así.
No quería salir de ahí, no quería volver al colegio donde todos los niños se burlaban de ella y nadie la aceptaba, no quería sentarse todos los recreos en el mismo banco mientras veía cómo todos los niños jugaban, y menos ahora, que hace unos días atrás un niño que jugaba cerca al fútbol le tiró el balón a la cabeza mientras ella estaba acostada en el banco mirando las nubes, ¡y ni si quiera se disculpó! No quería volver a oír esos apodos que le habían puesto los chicos de su clase, y menos aún quería ver a la chica que le había dicho 'si no cambias no puedes estar con nosotras, no nos gusta como eres'. A nadie le gustaba como ella era, ni si quiera a ella, pero ella era así. 'No puedo cambiar' se decía una y otra vez cerrando los ojos muy fuerte, deseando que cuándo fuera a abrirlos fuera otra persona diferente.
Su madre siempre decía 'los niños son crueles', la niña miraba a su madre y después bajaba la vista al suelo, dándole la razón con una mirada cansada. Demasiado cansada para su edad.


3 comentarios:

  1. Esa cruel humanidad, que se desahoga con los mas delicados o inocentes que le puedan rodear

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  2. Hermoso texto. Me ha gustado muchísimo y me he sentido un poco identificada con el.
    Escribes excelente :)

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  3. Eh pequeña, no pierdas la esperanza. Personas como tú hacen que el mundo valga la pena. Algún día encontrarás aquello que tanto ansias, encontrarás el amor, la alegría, y una razón por la que vivir, y sí, sé que piensas "no sé cuando llegará ese día." A veces lo tenemos delante y no nos damos cuenta, sólo pasan horas y horas, y sigues sin saberlo, nos levantamos con un sueño y acabamos derrumbados, al fondo, sin saber donde nos va a llevar el viento que nos rodea. Que la gente te dirá "sé fuerte" pero, al final cansa, lo sé, y aún así tu aguantas. Supongo que deberás de aprender algún día como lo he hecho yo que dejes el tiempo correr, él hará su trabajo, simplemente disfruta que el resultado es alucinante, incluso disfruta de tu tristeza, disfruta de cada momento en el que llores porque en realidad, ¿quién dice que llorar es malo? Es otro sentimiento, y perfecto, porque al fin y al cabo te recuerda que estás viva, que estás sufriendo, que sigues ahí y eres una valiente, que por mucho que te caigas te levantas, y que cielo, llorar es perfecto. Y sufrir, al igual que reír, también. Sí, esto es raro, lo sé, pero... ¿miento? No siempre hay que reír, también hay que sufrir, y personas luchadoras como tú pueden hacer las dos cosas, que has pasado por mucho y recuerda que sigues ahí sin irte. Y de nuevo, te prometo que conocerás a una persona que te cambiará la vida PARA SIEMPRE, y una persona de verdad, de las que sólo te puedan sacar lágrimas riendo.
    Eres importante, acuérdate, por el hecho de ser diferente ya vale la pena conocerte.
    "El secreto de la felicidad no es buscar a alguien que la de, sino ser capaz de serlo por ti misma con la persona que creas que merece tenerla"
    Enseñate a hacerlo, que puedes hasta con los ojos cerrados.

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