miércoles, 5 de noviembre de 2014

Personas con monstruos interiores.

A veces solo quiero gritar, y arrancarme eso que me aprieta el pecho. Juro que me abriría en canal y rebuscaría entre mis entrañas hasta encontrar aquel monstruo, y lo mataría, lentamente, igual que hace él conmigo cada día. A veces solo quiero llevarme las manos al cuello y arañar aquella manos invisibles que me aprietan la garganta, pero lo único que consigo es arañarme a mi misma.
Y cuando voy caminando por la calle, siento que hay alguien detrás de mi apunto de apretar el gatillo y darme de lleno en el cráneo, y juro por dios que a veces lo he deseado, que he querido que esa sombra traviesa acabara conmigo si así podía acabar con mi monstruo, con mi demonio. Pero cual era mi sorpresa al darme cuenta de que aquella oscuridad que mantenía la pistola en alto era mi propia pesadilla, aquel que me apretaba el cuello y me abría las entrañas con sus zarpas. El muy cabrón lo único que quería era que me volviera loca imaginando mi propia muerte en medio del barullo que hacía la gente. Aquella multitud tan apaciblemente tranquila que me ponía histérica, nadie se percataba de que tenía aquel monstruo dentro de mí, rugiendo. Y cada vez que quería gritar para que alguien me ayudase se me hacía un nudo en la garganta y apenas podía decir palabra.
Maldito hijo de puta, me quiere volver loca. Se mete en mis pensamientos haciéndome sentir asquerosamente infeliz. Me enumera los defectos, me señala los complejos, me hace desconfiar de todos, me obliga a sentirme inferior, miserable, sucia, asquerosa. Me manipula, joder, soy su maldito títere. Me maneja como le da la gana, me obliga a sonreír cuando no tengo ganas, y me suelta todas las noches, en plena oscuridad, cuando no veo nada y nadie me puede ayudar, y lo único que hago es llorar, y suplicar que me deje en paz.
Y ya no sé, creo que ya no estoy tan cuerda como antes, creo que lo está consiguiendo. Se metió en mi hace años y ha crecido junto a mi, conociendo mis debilidades, todos mis puntos débiles. Y los toquetea, disfruta viéndome sufrir.
Ha estado ahí tanto tiempo que ya no sé distinguir cuando soy yo misma y cuando es él.
Y bueno, lo jodido de todo esto es que cuando me miro al espejo no me veo a mi, lo veo a él.
Así que decidme, ¿como se puede huir de ti misma?







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