jueves, 7 de agosto de 2014

A nadie le interesa la gente que esta sola.

Que no te engañen.
A nadie le interesa la gente que esta sola.
Aquellas personas que desprenden melancolía, 
que huelen a tristeza pura.
Aquellas que se abrazan a sí mismas,
para que sus pedazos no caigan al frío suelo.
A nadie le interesa la gente que abraza la almohada a oscuras,
sin encender la luz por miedo a aceptar que no hay nadie al que aferrarse.
Y esas noches, llenas de precipicios, se hacen tan dolorosas cuando estás sola.
Quieres gritar, pero tienes un nudo en la garganta que te lo impide.
Quieres llorar, porque al fin y al cabo, llorar es bueno, 
tenemos que vaciar nuestro océano interno,
pero sientes que ya no hay suficientes lágrimas, que el dolor es demasiado intenso.
Que está ahí latiendo y haciendo eco allí en tu pecho.
Porque, a veces, te sientes tan rota, pero tan jodidamente rota,
que no te extrañaría que por un momento el mundo entero estallara,
y todos los pedazos te acabaran cayendo. 
Nadie nos entiende.
Y no nos engañemos.
A nadie le interesa la gente... que esta sola.





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