lunes, 18 de agosto de 2014

Estoy feliz.

Ayer mi madre me miró, levantó las cejas y dijo, sorprendida, 'estás feliz' y yo le sonreí.
Sí, estoy feliz. No sé cuanto va a durar esto, pero espero que sea lo suficiente.
Me he dado cuenta de que hay abrazos que te llenan de felicidad y que te juntan todos los pedazitos rotos por un momento haciendo que todos encajen.
Que hay personas que siempre estarán ahí, en todo momento, tanto en lo malo como en lo bueno.
Y que a veces tenemos que respirar, y contar hasta diez.
Creo que ha sido el mejor verano de mi vida, lo sé, no lo parecía.
Pero me he dado cuenta de algo, en este preciso instante, sentada en mi cama pasando calor, me he dado cuenta de que tengo todo lo que quería, todo lo que me había pasado queriendo durante todo el verano.
Lo he intentado un poco más con personas con las que me había rendido, porque hay que intentarlo un poco más, y no rendirse.
Y ayer conocí por primera vez a una de las personas más importantes de mi vida, que ha estado ahí en todo momento, en lo malo y en lo bueno, hace ya más de un año.
Además, he pasado tres semanas increíbles con personas increíbles en un país increíble cómo es Inglaterra.
Y me he dado cuenta de algo, son las pequeñas cosas las que dan felicidad, como ese instante en el que echas a correr con los brazos abiertos lista para ese abrazo tan deseado desde hace más de un año, o ese mensaje que aparece en tu pantalla diciendo 'yo también te echo de menos', o esa sonrisa pícara que te lanza ese chico que a penas conoces de dos semanas, o ese 'preciosa, guapisima, cubanita de mi amoh' que te sueltan a modo juguetón, o ese instante en el que tienes que coger aire después de haberlo soltado todo en una carcajada, son pequeños detalles que tienes que saber aprovechar, y tienes que conformarte con ellos.
No tienes porque buscar algo que no existe aún, ya llegará cuando sea su momento.
Todo llegará en su momento, hasta entonces, solo nos quedará disfrutar de lo que tenemos.
Y si nos lo proponemos, saldremos de todo, de todo, porque cómo decía Bukowski 'hasta la muerte tiene salidas'.

Mi amiga y yo, conociéndonos por primera vez después de más de un año. 

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