martes, 19 de agosto de 2014

Magia.

A Tessa le gustaba sentarse en aquella piedra, donde veía toda la ciudad, y las montañas a lo lejos confundiéndose con el azul del cielo.
Le gustaba sentir el sol en la piel, y aquel viento intenso y juguetón que le revolvía el pelo. Le gustaba quedarse callada y oír el canto de las golondrinas que surcaban el cielo al atardecer.
Cerraba los ojos y contaba hasta diez.
Ella sabía que la vida era bonita a pesar de ser jodida. Era mágica, sí, había magia en la vida.
Ella decía que había diferentes tipos de magia.
La magia del amor, del primer beso, de los abrazos, de las palabras, de la naturaleza, de la poesía, y un largo etcétera que nunca acabaría.
Y después estábamos nosotros.
Eramos magia.
Y hacíamos que la vida fuera mágica.
Si había algo que hiciera la vida bonita era la magia.
Y Tessa lo sabía, por eso cerraba los ojos, contaba hasta diez, respiraba hondo y seguía adelante a pesar de todo.

1 comentario:

  1. Hola! Te visito para contestarte a tu pregunta en mi blog.
    Yo no escogeré ningún día. Todos los días juntos crearán el relato en sí.
    Espero que participes porque por lo que he leído escribes muy bien.
    Un abrazo,
    Cristina

    ResponderEliminar