sábado, 8 de noviembre de 2014

Para mí misma.

En primer lugar, sé feliz. Y no le des tanta importancia a las cosas, y más si ni si quiera son cosas importantes. En segundo lugar, sigue intentándolo. Sigue, inténtalo, incluso cuando te rindas, sigue intentándolo. Da igual que tengas que escuchar esa canción tumbada en la cama con los ojos cerrados, da igual que tengas que darte media vuelta, mirar a la pared y contar hasta diez concentrándote en tu respiración, da igual que tengas que encerrarte en el baño en medio de clases y sentarte en el suelo y volver a contar hasta diez para no echarte a llorar, da igual que llores. Si necesitas llorar, llora. Ya sabes lo que decía Bukowski 'no lo ignores, que le den, llora todo lo que puedas, y, entonces, que le den un poco más'. Y oye, que si necesitas releer todos los poemas de Bukowski cuando te sientas mal qué más da. Que si tienes que chillar, chilla, o grita, o cállate, haz lo que debas hacer en el momento.
Pero no te rindas, y aunque lo hagas; sigue intentándolo.
Porque siento que algo ha cambiado, siento que estamos a punto de conseguir aquello que tanto hemos buscado.
Sé que estás sonriendo, y estás sonriendo porque sabes que tengo razón.
A pesar de todo lo que he dicho antes, de todos esos momentos de debilidad en los que te sientes el ser más pequeño del mundo... ya no importa tanto.
Sí, lo he notado.
Ahora te ríes más, te da igual lo que opine la gente. Sales a la calle sin que te tengas que obligar a ti misma, y el otro día te oí, te oí cantar a pleno pulmón en la calle sin importar quién miraba. Y da igual que cantes canciones tan absurdas, porque lo que más destacaba era tu risa al final de cada frase.
Y que da igual.
Quiero que entiendas que me da igual.
Que me da igual que a veces te sientas tan mal que desearías tirarte por ese balcón que sabes que no está lo suficientemente alto pero que, de todas maneras, te haría sentir viva. No importa que te pongas a llorar en la ducha y le des golpes a las paredes, y te arañes para sentir algo cuando no eres capaz de sentir nada.
No importa.
Nada de eso importa.
Simplemente, haz lo que tengas que hacer, y después, sigue intentándolo.
Sé que es duro, que aunque a veces te sientes la persona más feliz del mundo al día siguiente solo quieres dormir y llorar. 
Pero nadie dijo que fuera fácil.
Simplemente, sigue intentándolo.
Y por último, quería decirte que por favor, por favor, disfruta de esos instantes que marcan la diferencia.
Disfruta de ese baile sin venir a cuento, disfruta de esa carcajada en la que apenas tienes tiempo de coger aire, disfruta del dolor de barriga después de reírte, disfruta de esa canción en plena calle, disfruta de ese abrazo, disfruta de ese 'eres increíble', disfruta incluso de las situaciones absurdas que te hacen reír.
No le des tantas vueltas a cosas que no valen la pena, y no le busques por qués a lo que ocurre a tu alrededor, simplemente ocurre.
Disfruta de cada instante.
Y sigue adelante.
Atentamente,
tu yo optimista.
Que si me necesitas, siempre puedes contar conmigo. 
Solamente cuenta hasta diez y que le jodan a todo.


1 comentario:

  1. Me encanta tu blog. Sin duda, ya te sigo, es genial. Espero que puedas pasarte por el mío, es nuevo, aunque ya hace tiempo que ando por Blogger.
    Un beso

    www.humanfilters.blogspot.com

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