jueves, 25 de diciembre de 2014

Es bonito cuando dueles tan fuerte.

No sé muy bien qué escribir, tampoco sé muy bien qué es lo que siento. Es... difícil. No encuentro una manera de expresarlo.
Vuelvo a ti sin darme cuenta. De repente, estoy mirando tus fotos, acariciando tu cara y secándome las lágrimas. Y ni si quiera me doy cuenta hasta que me pregunto qué estoy haciendo. Es difícil. Es difícil soportar esa ignorancia, soportar las miradas. Es difícil caminar al lado de una persona que lo significó todo en un momento y que ahora apenas conoces, y ni si quiera eres capaz de mirar. Es difícil, complicado, doloroso.
Y aunque no lo parezca, sigo volviendo a ti. Porque soy así de estúpida. Porque no soy capaz de olvidar a esas personas. Y cuando me siento sola (y ni si quiera me doy cuenta de ello) pienso en ti. Es gracioso, hace nada borré todas las fotos que tenía guardadas, y sin embargo, no me preguntes por qué... pero guarde la tuya. Ya sabes, esa, mi favorita. No sé, es bonito. Sí, dueles. Pero bonito.
No sé cómo explicarlo.
Dueles bonito.
Es como si alguien me estuviera apretando el corazón con un puño, cómo si me quedase sin aire, cómo si algo me aplastase el pecho, y... entonces me empiezan a escocer los ojos y esbozo una sonrisa. Porque es bonito.
Quizás la gente no me llegue a entender nunca.
Pero no sé, yo creo que hay diferentes tipos de dolores; está el dolor que te hace sentir viva. El dolor del frío (cómo cuchillas en la piel), El dolor de una quemadura, del fuego, cuando las mismas llamas te lamen la piel. Está el dolor de la sangre. El dolor de una pérdida. El dolor de una ruptura. El dolor que se causa uno a uno mismo...
Tú eres un dolor distinto, eres ese dolor de una pérdida, pero incluso así eres distinto, eres un dolor bonito. Porque cuándo siento la presión en el pecho y las lágrimas están al borde del abismo lo único que recuerdo son cosas bonitas... cómo tu sonrisa, tus mejillas, tu pelo castaño, tus ojos, tus pestañas, tus abrazos, tu risa, tus tonterías, y sobre todo, me recuerdo a mi, a mi contigo, a mi contigo y... feliz.



3 comentarios:

  1. Es un dolor bonito pero destructivo. Es bonito, pero es dolor. Un dolor difícil de olvidar porque crea necesidad. Da una falsa felicidad, un dolor camuflado de felicidad y de bonito.
    Un beso y un abrazo

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  2. ¿Cómo es posible que nunca hubiese caído en este lugar? Explícamelo, por favor, porque no logro entenderlo.
    Hay personas que cambian tanto, sin darnos cuenta, mientras el tiempo nos engaña, que cuando queremos abrir los ojos, seguimos enamorados de una imagen. De alguien que ya no existe. Sin embargo, hablas de un amor que es como si te doliera tanto, que cuando alguien intenta hacerte daño o tienes el corazón goteando, corrieses a su recuerdo, regresases a esa persona, porque solo ella logró dolerte tanto hasta romperte.
    O al menos es lo que me ha parecido :)
    Hay dolores bonitos, hay dolores tristes. Y el dolor que has relatado es como una puñalada directa al corazón. Precioso.
    Un besito.

    Miss Carrousel

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  3. Qué difícil es caminar al lado de una persona que antes lo significó todo y con la que ahora no se es capaz ni de fijar la mirada, ni de compartir unas pocas palabras sin que duela. Yo, personalmente, considero que los recuerdos es bonito guardarlos, pero tan sólo se ha de volver ha ellos una vez que tu mente esté situada en el presente; hasta entonces, volar de vez en cuando al pasado es muy peligroso, podemos aferrarnos a clavos ardiendo.
    Lo bueno es que esos recuerdos vengan de la mano de sentimientos positivos, de momentos felices; eso ayuda a crecer, a olvidar y a pasar página... Esa persona permanecerá siempre con nosotros, pero estaremos seguros de que cuando en un futuro irrumpan en nuestra mente, será de la mano de una sonrisa.

    Brindo por unos bonitos recuerdos y por un rápido y poco doloroso (porque el dolor, a veces, es necesario) cambio de página.

    Espero que estés disfrutando mucho de estas fechas.

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