lunes, 12 de enero de 2015

Dieciséis.

Creo que me merezco felicitarme. 
Siempre he soñado con tener 16, desde pequeñita me parecía la edad perfecta para todo.

Bueno, ahora los tengo.

Felicidades.

Y bueno, cómo la persona más bonita y la que más me conoce de mi vida soy yo misma creo que me gustaría tener una felicitación mía.

Has pasado por mucho. Muchísimo. Y no te niego que habrán miles de personas que lo hayan pasado mal, pero cómo decía aquel libro que alguien lo haya pasado peor que tú no quita que tu no lo hayas pasado mal.

Bueno, desde pequeñita siempre fuiste especial, aunque tú no sabías verlo. Sólo te veías como un bicho raro, cómo la niña que no sabía pintar sin salirse de las líneas, la cuatrojos, la conejo, la segundona, después pasaste a ser la esqueleto y por último, la marginada.
Sé que te acuerdas de todos esos recreos que pasaste sentada en el banco, sola, enfrente del parque donde todos los niños jugaban juntos. Mirando cómo reían y se empujaban entre ellos.
Sé que lo pasaste mal.
Lo pasaste mal cuándo estuviste sola e incluso cuándo tuviste amigas.
Porque siempre te sentiste inferior, estúpida, rara.
Sentías que todo el mundo merecía mucho más que tú.
Y sé cuánto dolían los apodos, o las burlas.
Sé cuánto dolió ese no nos gustas cómo eres, si quieres estar con nosotras tienes que cambiar.
Y sé cuánto te odiabas, y cuántas veces intentaste cambiar.
Y que siempre fallabas.
Y que siempre te odiabas más.

Te acompañé durante todos esos años. Te miré mientras llorabas encerrada en el baño. Te observé escondida debajo de la cama, esperando a que todo se calmara abrazada a tus demonios.
Sé que te hiciste amiga de aquel monstruo.
Y que te gustaba.

Sé lo mucho que dolió crecer y ver cómo nada cambiaba. Cómo seguías sintiéndote el bicho raro, la que nunca encajaba.
Sé lo mucho que dolió pasar por delante de aquel chico que te decía 'qué fea eres' todos los días.
Lo mucho que dolieron las miradas.
Sé lo sensible que te convertiste, lo insegura que fuiste. Conozco cada una de tus sonrisas falsas.
Sé lo mucho que dolía derrumbarse en la ducha y que las lágrimas seguían siendo lágrimas a pesar de que se confundían con el agua.

Me gustaría volver a todos esos momentos y darte el abrazo que tanto necesitaste.

Sé que te derrumbaste.
Que estallaste.
Y sé lo mucho que dolió darte cuenta de que nunca habías seguido adelante.
Sé lo mucho que dolió abrirse las heridas y ver cómo brotaba la sangre.

Pero también estuve ahí, cuándo decidiste arrancarte los cristales de la herida y prometiste no volver a abrírtelas.

Estuve observando cada minúsculo paso que dabas.
Te revisé las heridas cada día y me aseguré de que cicatrizaran.

Y estoy orgullosa de ti.
Estoy muy orgullosa de la persona en la que te has convertido.

Me hace sonreír verte feliz. Ver cómo te miras al espejo y te ríes de tu propio reflejo, y te despeinas y te haces la salvaje con la mirada coqueta, cómo bailas con la aspiradora por tu casa cuándo no hay nadie, o cómo cantas por la calle con los auriculares. Estoy contenta de que ya no te importe lo que piense la gente.
Estoy contenta de que seas tu misma y que no quieras cambiar quién eres.
Me hace feliz ver que por fin sientes que encajas a la perfección en un sitio.
Ver aquel brillo en tu mirada.
Y estoy contenta de que sepas aprovechar los pequeños detalles.
De que des ese abrazo o digas ese te quiero sin venir a cuento sólo porque necesitas hacerlo.
Pero sobre todo, estoy contenta porque no quieres cambiar nada, absolutamente nada de tu pasado. Porque todo lo que viviste te hizo ser lo que eres ahora.
Y cómo dice tu canción favorita there's nothing that I'd take back, but it's hard to say that there's nothing I regret.

Y que eso, que estoy muy orgullosa de ti.
Estoy orgullosa de ver que has conseguido lo que siempre has querido.
Felices 16, y quién sabe, quizá esa niña rota tenia razón y los dieciséis es la edad perfecta para todo.


Te quiero.
Siempre seré tu mayor fan.

2 comentarios:

  1. El bullying o acoso escolar mejor definido posible. Esta taza de café es amarga y sin azúcar pero había que tomarla para hacernos más sabios.

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    1. Y no me arrepiento de haberla tomado.

      Un abrazo.

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