viernes, 13 de marzo de 2015

La carta que nunca entregué a nadie.

Querido quiénseas;

No lo entiendo. No me entiendo.
Tengo mucho más de lo que jamas he tenido. Sí, he perdido personas por el camino, pero he encontrado a otras, que al fin y al cabo, de eso es de lo que va la vida.
Pero tengo mucho más de lo que jamás habría creído posible. Tengo a unas amigas increíblemente geniales, con las que me río, gasto bromas, y salgo para despejarme. Me monto una gran fiesta una vez al mes, bebo un poco (siempre intentando no pasarme para no contar mis secretos) bailo como una loca cubata en mano, sacudo la cabeza y siento el pelo cayéndome en cascada por la espalda, cierro los ojos y me balanceo, abrazo a mis amigas tambaleándome por la risa, recibo empujones de la gente y una que otra sonrisa. 
Me gusto, me gusto a mi misma. Levantarme por las mañanas ya no es el peor momento del día, me levanto, me estiro, me preparo una taza caliente de leche y la cojo con ambas manos mientras salgo a la terraza y observo las primeras luces del día. Siento el viento en mi cara, alejando todas las pesadillas, respiro hondo, abro los ojos y sonrío al ver el color rosado que tiene el cielo.
Voy a clase, me siento con mis amigas y pasamos de los profesores, estudio el último día y apruebo todo con las mejores notas. 
He avanzado en piano, estoy tocando canciones de Beethoven, toco de vez en cuando la guitarra, incluso me ha salido un callo en el dedo por primera vez en cinco años que llevo tocándola.
A media mañana, me siento con mis amigas en el banco de siempre, y me río, y gasto bromas, les pellizco el culo y nos reímos. Veo pasar a la gente, y me alegro por los que ya no están en mi vida cuándo veo que están bien a pesar de todo.

¿Entiendes lo que quiero decir? Soy feliz.

Pero a pesar de eso la noche me sigue consumiendo. Irónico. Antes dormía más horas de las que estaba despierta porque no soportaba mi vida, no soportaba la gente, no soportaba el mundo. Y ahora aquí estoy, durmiendo 5 horas diarias porque soy incapaz de dormir, porque me tumbo en la cama y sigo mirando el móvil, sigo mirando hacia la ventana, odiando incluso la luz amarillenta que entra por la farola de la calle de enfrente. Sigo esperando algo que no sé cuándo llegará. ¿Sabéis eso de que cuándo te quieras a ti misma encontrarás a alguien que te quiera? Es mentira. Os lo puedo asegurar. Me quiero, y aún así, esa soy yo, tumbada en la cama, a las dos de la mañana, sola, vacía.
Me siento tan vacía. Y me da tanta rabia. Tengo todo lo que siempre quise y aún así me siento vacía. Y eso me hace sentir egoísta, me hace sentir horrible. Demasiado ambiciosa.
Pero es verdad, me siento sola.
Vacía.
Siento que me falta algo, ya sabes, la chispa.
No me preguntes por qué pero todas las noches me entran unas ganas tremendas de llorar, miro el móvil, repaso las últimas conexiones de todo el mundo y me siento terriblemente sola. Soy incapaz de hablar de esto con nadie, en realidad, lo he intentado. Pero hay muy pocas personas con las que puedo hablar, y me avergüenza sentirme así. Me da rabia, porque hay tantas personas importantes en mi vida ahora, y a penas me conocen. Tengo tantos secretos que quiero olvidar que soy incapaz de hablar sobre ellos. Y me siento tan terriblemente sola.

Quiero tener a esa persona en mi vida que no me haga sentir vacía. Que me escriba de madrugada con un 'sé que estarás durmiendo pero...' o que simplemente lo haga por qué quiere saber la mierda sobre la que pienso a las 2 de la mañana. Sigo esperando a esa persona que me de cobijo con la mirada, que sus abrazos sientan como estar en casa. Esa persona que me levante la barbilla para que le mire a los ojos cuándo apenas puedo mirarme a mi misma en el espejo. Esa persona que confié en mi. Que me quiera con mi pelo suelto, alborotado, alrededor de la cara, que me quiera con lágrimas en los ojos, y con una sonrisa en la cara, que me quiera a las tantas e incluso cuándo me despierto a las cuatro de la tarde un domingo sin saber muy bien quién soy, dónde estoy, y cómo he llegado a esa cama.
Quiero tener a alguien a quien abrazar, con quien reír, con quien llorar.

Solo... me siento muy sola. Todo el mundo está por ahí compartiendo su vida con alguien y yo lo único en lo que puedo pensar es en lo sola que me siento a las 2 de la mañana entre semana cuando todo está a oscuras y Morfeo no me lleva con él.

Gracias por haberme leído.
A veces no sé muy bien con quien hablar de estas cosas.
 Un abrazo, intentaré escribir pronto.

3 comentarios:

  1. Querida Y:
    Me alegro de que seas feliz con tu vida. Eso es un gran paso hacia delante aunque tú no te des cuenta. Y es bueno que te rodees de gente que te haga reír. La risa es la única que puede hacer desaparecer la pena y anestesia el dolor.
    Sin embargo la soledad es muy perra. Hace que la temas, hace que aparezcan tus demonios y que tú vuelvas a sentirte triste. No es justo. Te has reinventado, has crecido y madurado. Tú eres maravillosa y cuando de verdad te lo creas, incluso cuando estés sola, la chispa volverá a ti. Puede que simplemente sea un amor platónico, uno de esos que sabes que nunca tendrán éxito pero que te harán sentir viva de nuevo; puede que sea la sonrisa de un desconocido que te cruzas por la calle. Deja que aparezca una pequeña chispa, será débil al principio, puede que incluso no la notes pero cuídala. Será el comienzo de una nueva etapa.
    Un besoo!

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  2. Te entiendo perfectamente... de verdad

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  3. Muy lindo tu blog y también tu forma de escribir!
    Saludos

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