domingo, 21 de junio de 2015

Estar en casa.

Fue extraño, durante un instante, fue extraño.
Pero después
después se sintió como estar en casa.

Quizás habrán personas que nunca llegarán a entenderlo, aquellas personas cínicas que no creen más allá de lo que son capaces de ver.
Pero juro que se sintió como estar en casa por una milésima de segundo.
No quería que se acabara.
Y solo fue el roce de unas manos en mi cintura, sujetándome.
Sé que no fue nada.
Pero por un instante lo fue todo.

Tropecé con mis propios pies y caí directa a él, sus manos se dirigieron a mi cintura y mi cubata fue hacia su camiseta.

Pero lo sentí.
Todo se quedó en silencio.
Sus manos se quedaron ahí diez segundos más de lo que deberían haberlo hecho.
Levante la vista y le miré a los ojos.
Sonreímos.

Entonces volví en mí y le agarré del brazo disculpándome.

Aunque muy en el fondo, sé que le agarré del brazo sin necesidad y descansé allí mi mano unos segundos de más porque no quería que esa sensación de estar en casa desapareciera nunca más.

¿No os ha pasado que, durante unos segundos, el roce de un desconocido se ha sentido completamente conocido? ¿Cómo si hubiera estado toda la vida a tu lado?

Creo que él descansó sus manos en mi cintura más de lo necesario porque también lo sintió.
Aunque nunca lo sabré realmente.
Solo sé que se sintió como estar en casa, junto a una piel cálida y que sentí que me sujetaba como si no quisiera que me volviera a caer nunca más.

Quizá le conocí en otra vida, y fuimos más que simples desconocidos.

viernes, 12 de junio de 2015

Tengo el pelo hecho una tormenta.

Aquí vengo de nuevo, todo sonrisas y miradas sinceras. Hoy tengo el pelo hecho una tormenta. Ha sido un día precioso, con toques británicos allí donde mirara. Estaba todo lleno de nubes y hacía ese viento húmedo ni frío ni caluroso tan propio de Inglaterra en verano, os juro que durante unos minutos he cerrado los ojos y me he vuelto a ver allí.
Pero no quería hablar de eso.
Ayer fue un día horroroso, lleno de presión, lloré durante dos horas y la propia impotencia me hizo incluso arañarme a mi misma.
Hacía tiempo que no sentía tanta rabia.
Pero anoche salí a la terraza y me tumbé durante una hora de madrugada y observé el cielo. Conté las estrellas varias veces y en todas perdí la cuenta. Cerré los ojos y escuche el sonido que hace la tierra mientras se mueve sin que nosotros nos percatemos.
Aunque tampoco quería hablar de eso.
Como he dicho, tengo el pelo hecho una tormenta.
Y quién dice el pelo, dice la vida.

He estado pensando en cómo todo ha cambiado en dos, tres años. Cómo he dejado de ser quien era siendo alguien que tiene en cuenta quien antes era.
Anoche, bajo las estrellas y el silencio me hice una pregunta a mi misma.
¿Quién serías si pudieras ser quien quisieras?
La respuesta, sería yo.
Con mis tormentas, mi desorden y mis días encapotados y lluviosos.
Sería yo.
Quizá esto a vosotros os suena ilógico, pero si me hubierais hecho esta pregunta hace un año y medio la última respuesta que hubiera dado es esa.
Pero me he dado cuenta de que de todas las personas que conozco, me quedaría conmigo misma, con mis luces y mis sombras.
No quitaría absolutamente nada.
Creo que todo el mundo debería aspirar a hacerse esa pregunta en algún momento de su vida y responder así, porque todos nos merecemos ser el protagonista de nuestras vidas, las personas por las que más arriesgaríamos y de las que estamos más orgullosos.

Sé que últimamente no escribo mucho, estoy un poco tormenta de verano, de estas en las que llueve como si se fuera a acabar el mundo y de repente todo se queda en silencio y sale el sol o el arcoiris.

No sé, es tarde, no sé de qué estoy hablando.

También quería deciros que no esperéis saber mucho de mi hasta dentro de ¿un mes? no, mentira, quizá hasta finales de julio.

Se ha presentado en mi vida la oportunidad de viajar a Tailandia sola, sin padres. No sé si realmente os hacéis una idea de lo que esto significa ¡Resacón en Tailandia vuelve! No, mentira, me pasaré la mitad del viaje haciendo fotos y visitando templos, pero también habrá un poco de fiesta, eh.
El caso, venía a informaros un poco.
¡Ah! Y no estoy muy segura, pero he pensado que, como me encanta grabar videos de mis viajes y guardarmelos para mi futura yo, podría de paso compartirlos con vosotros quizá por ¿Youtube?
No sé, no os emocionéis, no prometo nada.
De todas formas me gustaría saber si os gustaría y si realmente alguien los vería.

Bueno, me voy, que es tarde y se avecina tormenta.
Nos leemos.