viernes, 12 de junio de 2015

Tengo el pelo hecho una tormenta.

Aquí vengo de nuevo, todo sonrisas y miradas sinceras. Hoy tengo el pelo hecho una tormenta. Ha sido un día precioso, con toques británicos allí donde mirara. Estaba todo lleno de nubes y hacía ese viento húmedo ni frío ni caluroso tan propio de Inglaterra en verano, os juro que durante unos minutos he cerrado los ojos y me he vuelto a ver allí.
Pero no quería hablar de eso.
Ayer fue un día horroroso, lleno de presión, lloré durante dos horas y la propia impotencia me hizo incluso arañarme a mi misma.
Hacía tiempo que no sentía tanta rabia.
Pero anoche salí a la terraza y me tumbé durante una hora de madrugada y observé el cielo. Conté las estrellas varias veces y en todas perdí la cuenta. Cerré los ojos y escuche el sonido que hace la tierra mientras se mueve sin que nosotros nos percatemos.
Aunque tampoco quería hablar de eso.
Como he dicho, tengo el pelo hecho una tormenta.
Y quién dice el pelo, dice la vida.

He estado pensando en cómo todo ha cambiado en dos, tres años. Cómo he dejado de ser quien era siendo alguien que tiene en cuenta quien antes era.
Anoche, bajo las estrellas y el silencio me hice una pregunta a mi misma.
¿Quién serías si pudieras ser quien quisieras?
La respuesta, sería yo.
Con mis tormentas, mi desorden y mis días encapotados y lluviosos.
Sería yo.
Quizá esto a vosotros os suena ilógico, pero si me hubierais hecho esta pregunta hace un año y medio la última respuesta que hubiera dado es esa.
Pero me he dado cuenta de que de todas las personas que conozco, me quedaría conmigo misma, con mis luces y mis sombras.
No quitaría absolutamente nada.
Creo que todo el mundo debería aspirar a hacerse esa pregunta en algún momento de su vida y responder así, porque todos nos merecemos ser el protagonista de nuestras vidas, las personas por las que más arriesgaríamos y de las que estamos más orgullosos.

Sé que últimamente no escribo mucho, estoy un poco tormenta de verano, de estas en las que llueve como si se fuera a acabar el mundo y de repente todo se queda en silencio y sale el sol o el arcoiris.

No sé, es tarde, no sé de qué estoy hablando.

También quería deciros que no esperéis saber mucho de mi hasta dentro de ¿un mes? no, mentira, quizá hasta finales de julio.

Se ha presentado en mi vida la oportunidad de viajar a Tailandia sola, sin padres. No sé si realmente os hacéis una idea de lo que esto significa ¡Resacón en Tailandia vuelve! No, mentira, me pasaré la mitad del viaje haciendo fotos y visitando templos, pero también habrá un poco de fiesta, eh.
El caso, venía a informaros un poco.
¡Ah! Y no estoy muy segura, pero he pensado que, como me encanta grabar videos de mis viajes y guardarmelos para mi futura yo, podría de paso compartirlos con vosotros quizá por ¿Youtube?
No sé, no os emocionéis, no prometo nada.
De todas formas me gustaría saber si os gustaría y si realmente alguien los vería.

Bueno, me voy, que es tarde y se avecina tormenta.
Nos leemos.

3 comentarios:

  1. Tailandia!!! Qué suerte!! Espero que disfrutes del viaje y de la experiencia!!

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  2. Todo el mundo debería desear ser uno mismo sin dudarlo. Porque aunque parezca que estamos en el medio de una tormenta, con el pelo alborotado y encrespado por la lluvia, la ropa mojada, el maquillaje corrido y no tengamos paraguas; siempre podemos cantar bajo la lluvia y saltar en los charcos. Además, después de la tormenta siempre viene la calma, ¿no? Y lo mejor: podremos secarnos al sol! ^^
    Disfruta del viaje. Creo que no dan lluvias! ;)
    un besoo!

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  3. "Como he dicho, tengo el pelo hecho una tormenta.
    Y quién dice el pelo, dice la vida."

    Tailandia debe ser precioso, y si al final llevas a cabo la idea de los vídeos, aquí tienes a alguien que sin dudarlo los verá. ¡Disfruta mucho del viaje, y espero ansiosa volver a leerte!

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