sábado, 25 de julio de 2015

Estoy de vuelta.

Hola, sé que os he tenido un poco abandonados.
Lo siento.
He intentado escribir.
Vine de Tailandia hace una semana y unos pocos días, os tengo guardada una sorpresa, porque siempre os llevo conmigo.
Os prometo que he intentado escribir, ya no por vosotros, sino por mi.

He aprendido muchas cosas en mi último viaje, podría decir que he aprendido más cosas sobre mi que sobre Tailandia y quizás estaría en lo cierto.
Es solo que, estando allí tenía tantas ganas de volver.
He tenido tantas ganas de volver que me he asustado de mi misma, de que esas ganas de conocer mundo se me escapara de las manos.
Puede que en el viaje hayan habidos muchos momentos en los que me he sentido triste y que cuando la gente me pregunta qué tal me lo pasé y contesto que bien... puede que esté mintiendo un poco.
Pero como siempre he dicho, nunca me arrepentiré de nada, porque aunque hayan habido malos momentos también han habido buenos, y nuevas experiencias.
Y he aprendido mucho.

Bueno, ahora bien, centrémonos en esa presión que siento en el pecho ahora mismo y esas lágrimas que reprimo.
No sé muy bien que me pasa.
Tenía muchas ganas de volver, y ahora que vuelvo a estar aquí, me siento extraña.

No sé muy bien como definirlo, es esa presión en el pecho cuándo me quedo sola cada vez que respiro.

Y esas ganas de llorar sin ningún motivo.

Lo siento todo distinto y no entiendo bien por qué.

Es como ese momento en el libro en el que estás leyendo el prólogo y sabes que va a pasar algo que realmente merece ser contado.

Siento... siento como si todo fuera a cambiar.

No sé por qué, siento que las cosas van mal aunque no se note, siento que hay algo detrás de todo, algo que va mal, algo que no está funcionando.
Es un sentimiento horrible, una sensación claustrofóbica.
Quizás ese sea el origen de esa presión en el pecho que me impide respirar.

Siento que las cosas no están yendo bien aunque sea eso lo que parece.

¿No sentís a veces que hay algo detrás de todo, algo malo? ¿Que algo terrible está a punto de suceder?

Es como, como cuándo caminas sola por la noche y sientes que alguien te está observando, y de repente el corazón se te acelera, las respiraciones no son tan profundas, comienzas a andar más rápido, miras a todas partes, te sudan las manos y de repente el camino a casa se hace demasiado largo.

Es solo que desde que llegué de Tailandia he sentido que sigo en el camino, que nunca llego realmente a casa, y siento esa amenaza constante entre las sombras, como si algo me estuviera acechando, dispuesto a dar una paso adelante en cualquier momento y abalanzarse sobre mi.

No sé muy bien qué estoy escribiendo, qué intento deciros. Quizá solo estoy un poco paranoica.

También quería confesaros que a veces me siento muy sola, sobretodo ahora.

Son las 22:21, mis padres han salido fuera a cenar y yo me he quedado sola en casa. Podría haber salido con mis amigas, pero no lo he hecho.
A veces quiero salir con alguien más que con ellas, pero a penas conozco a gente. Y no me malinterpretéis, me encanta estar con ellas. Pero es solo que quiero a alguien distinto en mi vida, alguien diferente, alguien a quien pueda querer con todo este cariño que tengo aquí dentro. Pero no hay nadie. Y me enfado con la vida, y conmigo misma, y con todo el mundo. Y me quedo en casa, donde me siento completamente sola, me hago una pizza que al final me sabe horrible y veo una película de amor, pero una peli de amor bonita y con un final triste.

Siempre con un final triste.