jueves, 31 de diciembre de 2015

Propósito año nuevo.

Empecé este año preguntándome por qué no me quería antes con lo bonito que era quererme a mi misma.
Por unos meses he creído que me quería los suficiente y... no sé si lo escribí por algún sitio o si se lo susurré a alguien al oído pero... no entendía aquello de que el amor llega cuando uno se quiere a sí mismo primero. Pensaba 'qué estúpido, yo me quiero como nunca y sigo tan sola como siempre'.
Estuve pensando, estuve pensando y mirándome con otros ojos. Con los ojos de aquella chica crítica y frívola que me devuelve la mirada en el espejo. Lo hice durante varios meses y... me di cuenta de los pequeños detalles. De como miraba hacia abajo cuando alguien se cruzaba a mi lado por la calle, de como me echaba el pelo hacía un lado y ocultaba mi cara de ciertas personas cuando tenía que hablar, me di cuenta de como tartamudeaba cuando hablaba con gente o de como me quedaba callada y dejaba que los demás hablasen.
Y así, una y mil cosas. Pequeños detalles que nadie es capaz de percibir a simple vista.
Y no fue hace mucho, quizá hace una o dos semanas, cuando me miré al espejo y... aquella chica me miró a los ojos y lo supe. Y las lágrimas cayeron silenciosas y oscuras, llevándose consigo el maquillaje y todos aquellos momentos que una se guarda para sí misma. Leí por ahí que al final cuando lloramos no lloramos por algo en concreto, sino por todo aquello por lo que nunca fuimos capaz de llorar.
Creo que me quiero, al menos más de lo que hacía hace un año, y muchísimo más de lo que me quería hace dos años pero...
creo que no me quiero lo suficiente, que son esos pequeños detalles donde me hago a un lado y me oculto, donde me da miedo ser yo misma y las miradas de los demás.
No confío lo suficiente, ni me quiero lo suficiente.
No como yo creía que hacía.
Así que hoy, me prometo a mi misma que me querré lo suficiente y más, ese será mi único propósito de año nuevo.

domingo, 20 de diciembre de 2015

Velocidad.

Llevo varias semanas perdiéndome en el fondo de alguna que otra botella vacía. Consumiéndome como las colillas que descansan a mi lado. Risas que provocan que el mundo entero de vueltas. Llamas que alumbran en la oscuridad cuando la música retumba. Me tambaleo con frecuencia, y me da igual caer al suelo.
Hace un mes las paredes de mi habitación se me echaban encima y me asfixiaban. Ahora lo hace el humo quemándome la garganta.
Lo quiero hacer todo como si no tuviera suficiente tiempo. Me he sentido muerta demasiados años.
A veces siento que voy en un coche a mil por hora, y levanto los brazos. El viento me mueve el pelo, y puedo sentir la velocidad en las yemas de mis dedos, directa al pecho. Y por un instante, por un instante me siento invencible, infinita, inmortal. Y sé que, me daría igual que en una de las cuervas el coche se saliera de la carretera, me daría igual. La sensación es demasiado intensa.

Es solo que, en ocasiones, cuando llego a casa de madrugada y todo está oscuro, intento subir las escaleras y es el corazón el que se me tambalea más que las piernas.