martes, 23 de febrero de 2016

Asleep.

Me duele el pecho.
No sé qué es esto.
Me duele muchísimo.

Y tengo las manos más frías que nunca, pero el corazón a deshielo.
Y no quiero.

Es ese tacto, esas manos cálidas.
No quiero acostumbrarme a ellas, no quiero imaginarme algo que sé que no es.
Sé que están de paso, sé que para ellas es normal, que irradian calidez, que no la sienten como algo extraño.
Sé que se asombran cuando sienten mis manos frías.
Que no entienden el bloque de hielo en mi pecho y que lo están deshaciendo sin querer.

Y no quiero que descubran todas estas flores muertas en mi pecho, congeladas, blancas.

Yo,
no quiero verlas.

sábado, 20 de febrero de 2016

Cerveza.

Tengo el pecho en llamas y me gusta.
Llevo unas cuantas cervezas de más, así que no me lo tengas en cuenta.

Que me he mirado por dentro y me he encontrado con montones de flores,
como una primavera estallando desde mi pecho
pero todas estaban
muertas.
Deciros que no me importa.
Que tengo las uñas ensangrentadas y los brazos llenos de arañazos y que la sonrisa es verdadera.
Que ya no sé si estoy bien o mal, o si me estoy volviendo loca.

Que al menos, cuando todo da vueltas, se me entumecen las manos
y no me importa que
duela tanto.

Deciros que, ojalá odiara más lo que veo en el espejo que lo que veo por dentro.

jueves, 18 de febrero de 2016

Hielo.

Es el frío, es el frío escalando por mis costillas, colándose en mi pecho y saliendo en forma de humo por mi garganta. No quería que esto fuera así, y sé que muchos de vosotros me mataríais, pero sé que lo último que quiero es que se me descongele el pecho.
Siempre fui de las que pensaron que el mundo sucumbirá en el hielo.
Y a quién le importa que me haga daño, si nadie lo verá de todas formas.
Escondida, dentro y fuera.

Agarré el matojo de flores y las vi marchitar en
mis manos
frías.

Solo estoy tratando de quedarme dormida antes de caerme a pedazos.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Cálido.

Se me descongela el pecho en cuanto siento el roce de unas manos cálidas, ajenas a las mías.
Y no me gusta sentirlo ahí, latiendo, cuando esas manos solo han pasado de largo.
Es tan frío que si lo miras desde lejos parece simple cristal.

No sé si las flores siempre estuvieron ahí o fui yo que nunca me percaté
pero
la gente me mira y dice que el invierno ha llegado ahora, más que nunca, y los veo pasar de prisa, envueltos en bufandas y capas, y yo
solo puedo observar aquellas flores
preguntándome si soy la única que ve cómo la primavera llega poquito a poco, o si es que es el corazón, que se me está descongelando.

De verdad espero que no sea lo último.

martes, 9 de febrero de 2016

23:23

Solo quería arriesgarme, saborear el alcohol en mis labios, la adrenalina en mis venas. La risa tonta, la música retumbando en mi pecho. El mundo dando vueltas y el olor nauseabundo del aseo.
Vacíos que han estado ahí toda una vida y que necesitaba llenar de alguna manera.
Y lo siento, no soy yo.
No soy yo a quien buscas, no soy nadie.
No voy a estar ahí cuando me necesites, ni si quiera yo lo estoy cuando me necesito.
No me hables de odio a mi, que me he abierto las heridas mil veces y me he visto sangrar en silencio.

Tengo las manos frías
y creo que el invierno se me ha colado en el pecho.