jueves, 18 de febrero de 2016

Hielo.

Es el frío, es el frío escalando por mis costillas, colándose en mi pecho y saliendo en forma de humo por mi garganta. No quería que esto fuera así, y sé que muchos de vosotros me mataríais, pero sé que lo último que quiero es que se me descongele el pecho.
Siempre fui de las que pensaron que el mundo sucumbirá en el hielo.
Y a quién le importa que me haga daño, si nadie lo verá de todas formas.
Escondida, dentro y fuera.

Agarré el matojo de flores y las vi marchitar en
mis manos
frías.

Solo estoy tratando de quedarme dormida antes de caerme a pedazos.

2 comentarios:

  1. Dormir siempre suaviza lo que sentimos o nos hace olvidar...

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  2. Aunque sea hielo, leerte entibia mis sentidos.
    un abrazo

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