sábado, 30 de abril de 2016

No sé, mira.
Quizá llevo varias cervezas de más o quizá es la fumada que llevo encima hoy.
Solo digo que
que ya
me da igual.

Que le estoy pillando el truco a esto de vivir, que me lo paso de puta madre. Mucho alcohol, y música, y porros, y baile. Y su colonia, y las sonrisas, las risas fuertes y la gente cantando aún más. Y unas manos en mis cinturas, y cuerpos de extraños junto al mío, y su respiración en mi cuello.
Y me encanta.
Y creo que nunca me había sentido tan viva.
Y solo quiero salir ahí afuera
y vivir.
Solo quiero dejarme llevar por el momento, sin pensar en cómo llegaré a casa, sin pensar en nada.
Solo quiero
vivir.


Me siento como en una montaña rusa que solo sube, 
ya verás la caída.

jueves, 21 de abril de 2016

El mundo sucumbirá en el fuego.

Siento que ya no espero
nada.

Solo quiero un pecho caliente en el que acurrucarme.
Solo quiero unos brazos que me deshielen.

Estoy odiando muchísimo el frío,
el hielo,
ahora entiendo cuando Robert Frost escribió
que estaba con los que apuestan con el fuego.

Creo que hasta que no sientes las llamas lamiéndote por dentro no eres capaz de sentir nada.

Y ahora solo quiero un pecho que me caliente,
no me importa de quién.

Me siento demasiado fría sola.

lunes, 18 de abril de 2016

Él.

No estoy pensando, es lo último que quiero hacer.
Intento no pensar, intento evitarlo.
Solo actúo, me muevo por impulsos al compás de los altavoces.

No sé qué me está ocurriendo, me estoy volviendo loca.
Reconocí su olor entre la gente mucho antes de verle, y quise quedarme entre sus brazos hasta que se hiciera de día.
Los pies me ardían y el mundo nos daba vueltas, las risas se escuchaban desde lejos, pero solo eramos él y yo. 
El humo ascendía de mi pecho y él sonreía.
Creo que le gusta, que le gusta el incendio que tengo desatado ahí dentro.

O quizá aún no sepa de su existencia.

No sé que me está ocurriendo,
creo que nunca me había sentido tan viva como estas últimas semanas, 
y lo único que hago es actuar,
bailar, vivir.

Acercarme tanto como pueda al abismo y respirar hondo.

Sentir sus manos en mi cintura, y reírme en su hombro.
Su chaqueta protegiéndome del frío,
las seis de la mañana y lo único que había ante mis ojos
era él y una larga carretera.

El cielo se aclaraba, y recuerdo haber dicho
vamos a ver como amanece nosotros solos.

Era como si el resto del mundo estuviera ausente.

Llegué a mi casa, ni si quiera recuerdo cómo, 
solo sé que cuando me desnudé en silencio
olía a él.


domingo, 10 de abril de 2016

Me estoy sintiendo.

Estoy sintiendo.
Me estoy sintiendo.

Viva.

Ayer mi corazón latió tan fuerte que creí que explotaría.
Ayer sonreí mientras me temblaban las manos,
y le miré a los ojos
y me acerqué a él
y sonreí
cuando vi que él 
se acercaba a mí.

Y nuestros hombros chocaban, nuestros antebrazos se acariciaban despacio, y me moría de ganas de fundirme en su piel.
Y su olor estuvo conmigo
horas y horas y horas.

Ayer, 
me sentí tan viva que 
no quise que terminara nunca.

El sabor de la cerveza en mis labios, el tequila calentándome el pecho.
Las luces rojas, cálidas.
La música retumbando en mis vertebras, erizando mi piel.
No quería parar de bailar.

Y después, 
la velocidad.

Y la risa, el motor rugiendo, mis manos en su chaqueta.
Los ojos de un desconocido.
Sus manos acariciándome el pelo para quitarme el casco.
Las calles dando vueltas, 
las luces difusas ante mis ojos.
El aire gélido de la noche en mi pecho.

Quiero seguir.
Quiero seguir así.
Quiero que todo sea así siempre.





sábado, 9 de abril de 2016

Primavera.

Quizá la primavera llega a ser bonita al fin y al cabo.
Quizá no siempre será invierno, y este gélido vacío desaparecerá algún día.
Quizá merece la pena sentir las llamas, aunque duela, quizá esa calidez llegue hasta mis manos frías.

No lo sé, no tengo ni idea de qué está pasando.
Pero el pecho me quema
a veces
a su lado
y me siento viva.
Más viva que nunca.

viernes, 1 de abril de 2016

Miedo.

Quiero mirarme adentro pero me da miedo
Imagínate que, por primera vez, la primavera está llegando a mi pecho.
Y voy yo y, con mis manos frías, lo convierto todo en invierno.

De nuevo.