lunes, 4 de julio de 2016

4 del 7 del 2016.

Hoy he llegado a casa con los ojos cansados, anoche llegué de día, andando a solas por la calle, caminando en eses y sintiendo que el corazón se me tambaleaba más que las piernas.
Últimamente cada día es una historia diferente,
últimamente hago eso;
cierro los ojos y, como si me arrojase al vacío,
dejo que las cosas sucedan a mi alrededor.


Me aferro a los instantes, viviendo los segundos porque la vida son horas.
Mi pelo moviéndose descontroladamente por el aire, la música retumbando en el pecho, los paseos en coche de noche, antes de llegar a casa, sacar el brazo por la ventanilla y sonreír con los ojos.
Reírme hasta quedarme sin aire, bailar como si no me sintiera, mover el culo contra caderas ajenas, agacharme, gritar y echarnos a reír.
Tirar los cubatas de la gente porque no tengo ni idea de dónde dejé el mío y no soy capaz de sostenerme, fumar y observar en silencio como el humo asciende en la noche.
Pisar el acelerador y mirarnos todos, dar volantazos y reírnos mientras sentimos la adrenalina correr por nuestros cuerpos.
Frenar de golpe, cantar hasta dejarnos la voz, cantar y mirarnos a los ojos.
Esas manos que tocan más de lo que deberían, que hacen cosquillas, que encajan a la perfección con las mías.
Sus manos en mi pelo, agarrándolo y tirando de él mientras me muerde el labio, su lengua recorriendo mi boca.
El cosquilleo, morderme el labio.
I don't ever mind sharing oxygen, i just wanna get lost in your lungs.
Sentir como sus manos descienden lentamente mientras me besa.
Mi respiración agitada.
Pedirle que me acompañe a casa y acabar volviendo sola.
Aceptamos el amor que creemos merecer, o eso dicen.
Mirarme al espejo y sentirme distinta.
Has cambiado... tu no eres esta.
Meteos mi cambio por el culo y dejadme en paz.
Sigo siendo yo.
Cerrar los ojos y dejarte llevar por tu instinto.
Dormir de día, vivir de noche, llorar volviendo a casa de madrugada.
La música, y unas manos desconocidas en mi cintura, bajando poco a poco.
No hago nada.
Dejo que pase, que pase lo que sea.
Me duele el pecho, culpa del tabaco, creo.
Actuar y preguntar después.
O ni si quiera preguntar.
Su respiración agitada en mi oído.
La pared y mi espalda.
Sé lo que está haciendo.
Lo sé, y no hago nada.
Sábados de desenfreno y alcohol, domingos de resaca, cerveza y porros.
Besos en el cuello que quieren acabar en el asiento de atrás del coche.
Mirar hacia otro lado cuando me muero por dentro.
Personas que formaron parte de mi vida y que se consumieron más rápido que el último cigarro de anoche.
Pedir lo siento, y no sentirlo.
Besar por besar.
Llegar a casa, con el corazón tambaleándose más que mis piernas, y mi madre sentada en las escaleras.
Meterme la hierba en la teta, sonreír.
Mamá, lo siento.
Cariño, no corras tanto.

No encuentro los frenos, mamá,
tampoco quiero.
La velocidad me encanta, me hace sentir jodidamente viva.
Lo siento.
Solo estoy bien cuando todo da vueltas.

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